Pese a haber cerrado el Facilidades Extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y a tener encaminada la negociación con el Club de París, Argentina aún no tiene viento a favor en los mercados financieros en este arranque de 2022. El panorama internacional continúa siendo complicado para la alternativa de poder analizar un regreso a los mercados mundiales, pero no sólo para el sector público (algo que no sería recomendable analizar); sino, fundamentalmente, para los privados. Se esperaba que, una vez culminado el acuerdo con el Fondo, podría haber sondeos de grandes empresas locales con proyectos congelados de toma de fondos en el exterior para invertir en sectores con rentabilidad estructural garantizada como el petrolero, químico, minero y de telecomunicaciones. Sin embargo, por ahora, la posibilidad de colocar deuda privada es prohibitiva.
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Endurecimiento de la Fed complica el acceso al mercado internacional para las empresas
Solucionado el tema con el FMI, apareció el Cisne Negro de la invasión rusa, con la alteración general de los mercados de futuros. Y, en las últimas horas, la especulación real de un encarecimiento de las colocaciones de deuda pública norteamericana, ante la aceleración inflacionaria mundial y la intención real de la Reserva Federal de congelar la aceleración económica ante un recrudecimiento de la demanda global con un estancamiento en la oferta de bienes y servicios.
La especulación de Wall Street y los grandes mercados locales es que la Fed concretará en su reunión del 3 y 4 de mayo próximo la demorada suba de las tasas de interés en medio punto, luego de haber amagado hacerlo en marzo pasado pero haber decidido hacerlo en un cuarto punto para no generar mayor incertidumbre y angustia ante la alteración que había provocado la invasión de Rusia a Ucrania. Lo que se espera es que en el encuentro de mayo se concrete la suba de ese cuarto punto extra. Y que quizá tampoco sea la última del año, siempre que las condiciones internacionales no mejoren.
Esta señal, cruzada con el dato de la estrategia de retirar activos financieros en dólares en manos de la Fed a un ritmo de entre u$s95.000 y 100.000 millones mensuales (aumentando la tendencia de retiro de fondos del mercado norteamericano), complicaron aún más la exposición financiera internacional de los países emergentes, donde, como se sabe, Argentina milita y sufre el doble que el resto.
La situación viene siendo advertida por el propio FMI, que el mes pasado había anticipado en una comunicación publicada en su página web la segura modificación del escenario financiero mundial, ante el posible impacto general de los tipos de intereses en los Estados Unidos. El organismo que maneja Kristalina Georgieva instó a las economías de países emergentes a prepararse y contener la política monetaria expansiva ante el endurecimiento de la política monetaria de la Fed. En la publicación, el Fondo afirmó que la mayor presión inflacionaria en EE.UU., el mercado laboral menos expansivo que lo esperado y la situación de Ucrania provocarían una inevitable política más restrictiva a nivel internacional que debe ser tomada en cuenta por parte de los estados en desarrollo.
“Las economías emergentes deberían prepararse para posibles episodios de turbulencia económica”, señaló el FMI, al recordar los riesgos planteados por medidas de la Fed más rápidas de lo esperado, lo que se cumplió a rajatabla y está condicionando a los mercados.
Para el Fondo, lo más urgente es que los emergentes actúen con rapidez para permitir que sus monedas se devalúen y aumenten las tasas.


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