28 de junio 2010 - 00:00

Enérgica protesta del Papa por allanamiento al Episcopado belga

Benedicto XVI se dirigió ayer a la feligresía congregada en la Plaza de San Pedro con motivo del Ángelus dominical. El Papa manifestó «solidaridad» con los prelados de Bélgica.
Benedicto XVI se dirigió ayer a la feligresía congregada en la Plaza de San Pedro con motivo del Ángelus dominical. El Papa manifestó «solidaridad» con los prelados de Bélgica.
Roma - En una inusual escalada que enfrenta al Vaticano con un país europeo, el papa Benedicto XVI calificó ayer como «deplorable» el operativo policial realizado en Bruselas contra obispos belgas en el marco de las investigaciones de abusos de menores dentro de la Iglesia Católica. El Gobierno belga intentó el fin de semana poner paños fríos, pero la fiscalía ratificó su accionar y respondió a la Santa Sede.

«Deseo expresarles mi cercanía y mi solidaridad en este momento de tristeza en el que, con algunas modalidades sorprendentes y deplorables, se llevaron a cabo registros, incluso en la catedral de Malinas y en los locales donde el episcopado belga estaba reunido en sesión plenaria», escribió el Papa en un mensaje en francés dirigido al presidente de los obispos belgas, el arzobispo André-Joseph Léonard.

Unos 30 investigadores y policías allanaron el jueves el palacio de la arquidiócesis de Malinas-Bruselas, al norte de la capital, sede de la Iglesia Católica en Bélgica, cuando se llevaba a cabo una reunión de prelados, por lo que quedaron encerrados durante varias horas. Los agentes buscaban pruebas que «apoyaran o no» recientes denuncias sobre abusos en el seno de la Iglesia.

«En esta reunión debían tratarse, entre otros, aspectos vinculados al abuso de menores por parte de los miembros del clero. He reiterado varias veces que estos graves hechos deben ser tratados por el orden civil y el orden canónico, en el respeto mutuo de la especificidad y la autonomía de cada cual», prosiguió el Papa en su mensaje.

De esta manera Benedicto XVI reivindicó la autonomía de la Iglesia Católica en la materia y su capacidad para hacer frente a los eventuales casos de pederastia en sus filas. No obstante, según la prensa italiana, es justamente la lentitud de la Iglesia belga la que dio pie al operativo.

El diario Corriere della Sera recordó que el Ministerio de Justicia belga y la jerarquía católica del país firmaron «un pacto» a fines de los años 1990 que permitía a una «comisión para el tratamiento de demandas por abusos sexuales» ocuparse de esos casos y decidir los que serían transmitidos a la Justicia ordinaria. Pero esta agrupación prácticamente no hizo nada, su «primera presidenta renunció argumentando la escasa cooperación de los religiosos y estos últimos meses los expedientes aumentaron a simple vista», agregó el periódico.

Desde el polémico episodio, la temperatura de las quejas de las autoridades esclesiásticas fue en aumento. El cardenal secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, había expresado el viernes «su intenso estupor por la forma en que las autoridades judiciales belgas realizaron algunos allanamientos» y «su indignación por la violación de las tumbas de los cardenales Jozef-Ernest Van Roey y Léon-Joseph Suenens».

Bertone se refirió a las investigaciones realizadas en la cripta de la catedral de San Romualdo de Malinas, donde los agentes introdujeron minicámaras de televisión en sus nichos para comprobar si junto a sus sarcófagos habían enterrado documentos que aportaran luz sobre presuntos escándalos.

Por su parte, el ministro de Justicia belga, Stefaan De Clerck, calificó de «un poco exagerada» la reacción de Bertone. «No hay que hacer de esto un incidente diplomático», indicó en un intento por quitarle dramatismo a la situación.

«Si esto fuera una novela, tal vez lo podría entender. Pero la Policía y la Justicia se están extralimitando. La Justicia no tiene derecho a intentar reescribir el Código Da Vinci», se lamentó Léonard.

También se registró la oficina y decomisaron la computadora del cardenal Godfried Danneels, de 77 años y ex titular de la conferencia episcopal belga, quien renunció en enero pasado por su presunta vinculación a un escándalo de pederastia.

Agencias DPA, EFE y ANSA

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