25 de julio 2014 - 00:51

Enigma PJ en la provincia:de Sabbatella a De Narváez

• EL OFICIALISMO ELOGIA COMO MOVILIDAD LA PROFUSIÓN DE CANDIDATOS. UN SÍNTOMA DE INCERTIDUMBRE

Martín Insaurralde, Martín Sabatella, Santiago Montoya, Diego Bossio y Gabriel Mariotto
Martín Insaurralde, Martín Sabatella, Santiago Montoya, Diego Bossio y Gabriel Mariotto
 Faltan once meses para el cierre de listas de 2015 y en la ráfaga de incógnitas que rodean al oficialismo hay una particularmente curiosa: con una ristra voluptuosa de anotados, el malón de candidatos a gobernador bonaerense presenta una diversidad y volatilidad pocas veces vista.

En los últimos días, el titular de la AFSCA, Martín Sabbatella, que compitió en 2009 y 2011 en la provincia, y Francisco De Narváez, que es postulante serial -participó de 2005 a 2013 en todos los turnos- hicieron movimientos para meterse en la grilla por la sucesión de Daniel Scioli en 2015.

El dato llamativo es que, aunque lucen antagónicos, Sabbatella y De Narváez se anotan como candidatos de un mismo dispositivo político y electoral aunque uno ingresa desde el kirchernismo no PJ y el otro desde el peronismo no K que orbita a Scioli.

El de Morón y el vencedor de Néstor Kirchner en 2009 irrumpen en un tablero superpoblado donde habitan otros disímiles y de destino incierto cómo Martín Insaurralde, o jugadores más clásicos, todavía indefinidos, como Fernando Espinoza o Gabriel Mariotto que dicen, pero no, que van y vienen.

La lista se nutre de otros que juegan más claro: Diego Bossio, que aunque evita pronunciar la frase de título, no sólo anda de campaña permanente sino que hasta explora un acuerdo político y electoral con Florencio Randazzo; y Sergio Berni, con el soporte silencioso de Juan "Juanchi" Zabaleta, secretario administrativo de Amado Boudou, con el objetivo de armar un polo anti Scioli.

Patricio Mussi, intendente de Berazategui, empezó la semana pasada una ronda de actos por el interior y el conurbano para lograr visibilidad y lanzará, antes de fin de año, una campaña de instalación. En el conurbano sur, el refugio electoral del peronismo, hay tres postulantes, Insaurralde, Espinoza y Mussi, pero nadie se atreve a anticipar si el primero quedará en la cancha del oficialismo, si el matancero finalmente se lanzará y si Mussi, cuando sea el momento, no preferirá retener el sillón de mayor.

Hay más: Santiago Montoya, Fernando "Chino" Navarro, Cristina Álvarez Rodríguez y hasta se anotó, casi metafóricamente, el randazzista Ariel Franetovich.

Flexibilidad


Las últimas dos incorporaciones, Sabbatella y De Narváez, llevan hasta el borde de lo concebible la flexibilidad política e ideológica del dispositivo oficial.

Sabbatella tiene cargo en la AFSCA hasta 2017, aunque puede ser removido por el Congreso, por lo cual no es desmesurado imaginar que podría ser funcionario del área de medios de un opositor al kirchnerismo. Antes del Mundial en Nuevo Encuentro se empezó a discutir el esquema electoral y se decidió volver a apostar a su jefe y fundador como gobernador aunque algunos lo anotan, también, como posible candidato a vicepresidente.

De Narváez llega de la mano de Scioli, con quien nunca rompió relaciones, y que se convirtió en el último tiempo en su único puerto político: rota la relación mutua con Mauricio Macri y sin puentes con Sergio Massa, luego del fallido pacto con la UCR y con el moyanismo, De Narváez llegó -o volvió- a Scioli. Tiene para mostrar un caudal electoral propio y aunque no podría formar parte del kirchnerismo, fantasea con competir en las PASO del peronismo (ya no FpV) como candidato de Scioli dentro de un modelo amplio que apunte a fortalecer las primarias como única estrategia de eventual victoria K.

El sistema de las PASO permite esos pensamientos mágicos que, en rigor, se sostienen sobre otros argumentos tribuneros. Uno, animado por los ultra K, refiere a que la cantidad de candidatos que dicen que quieren ser en 2015 demuestra dinámica y vitalidad en el oficialismo.

Es una verdad a medias porque la mutiplicidad no supone, en absoluto, pertenencia o identidad. De hecho, lo que ofrecen las primarias es una herramienta para que una cantidad amplia de matices puedan encarrillarse por la misma vía.

Y, en ese caso, el peronismo es un espacio que sigue conteniendo a persona-

jes diversos. En rigor, la foto actual muestra a figu-ras dispares como Insaurralde y Montoya, Mariotto y Espinosa, o Franevotich y Mussi Jrs.

El enigma del PJ al respecto es mayúsculo por una razón sencilla: la elección bonaerense es, al menos en teoría, más "ganable" que la presidencial porque alcanza con obtener un voto más que el segundo para ser proclamado gobernador. Por eso algunos K dicen que Cristina elegirá a un candidato para la provincia.

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