- ámbito
- Edición Impresa
Entre Chávez y gendarmes, Cristina lanza cruzada 7-D
Reaparece Cristina de Kirchner con megaacto por aprobación de la Ley de Medios.
Aquella sanción será la plataforma -y excusa- para que Cristina de Kirchner reaparezca con perfil inusual: un show puramente político, aunque vestido con marco institucional, en el Museo del Bicentenario y el habitual staff de funcionarios, militantes y aplaudidores K.
Será mañana al atardecer y lo hará para lanzar el tramo último de la cruzada 7-D. Por eso, recordará el tercer año de la aprobación de la Ley de Medios que operó como una declaración de guerra entre la Casa Rosada y el grupo Clarín que se resiste a la norma.
El acto K coincidirá con la movilización convocada a Plaza de Mayo por la CTA, el moyanismo y la Federación Agraria de Eduardo Buzzi. En estos días, «para preservarlo» de un eventual fracaso, sus aliados convencieron a Hugo Moyano de que no concurra.
Durante el fin de semana, desde Balcarce 50 se activó el teléfono rojo para amontonar a gobernadores, legisladores e intendentes del PJ. El objetivo es mostrar, más allá de ausencias, un bloque kirchnerista alineado detrás de la Ley de Medios.
En lo formal, el show en el Museo del Bicentenario servirá como debut de Martín Sab al frente de la AFSCA, a una semana de haber sido designado justamente con la tarea de «hacer cumplir» el plan de «desinversión» que impone el artículo 161, antes del 7-D.
Aunque con agenda propia y focalizada en el 7-D, el acto K aportará otros ítems. Uno de ellos es la elección en Ve-
nezuela que ganó, anteayer, Hugo Chávez y desató un festejo del cristinismo, clamor que a través de Twitter encabezó la Presidente.
En Casa Rosada deslizaban que Cristina de Kirchner tiene preparada una parrafada sobre el caso venezolano y la cobertura mediática. Una referencia que se presume obvia sobre las maniobras conspirativas que el kirchnerismo suele imputar a terceros frente a cualquier tropiezo.
El triunfo de Chávez volvió a marcar, sin sutileza, los matices dentro del dispositivo K: mientras los sectores ultra K, entre ellos La Cámpora, viajaron a Venezuela o celebraron la victoria bolivariana como propia, el peronismo clásico se refugió en el mutismo.
Es un fenómeno repetido en el último tiempo. En estas horas volvió a ocurrir en torno de la elección venezolana y tuvo, como epicentro, la presunta conversación atribuida -y desmentida desde La Plata- entre Daniel Scioli y Henrique Capriles, el rival de Chávez.
Un eco: cuando semanas atrás se botó un buque venezolano en astillero Río Santiago no participó ningún delegado chavista, ausencia que se atribuye a un «cerco» K.
Por lo pronto, del coro de celebrantes de la victoria chavista no participaron los referentes clásicos del PJ.
Para mañana, también, Sergio Berni espera poder entregarle a la Presidente el certificado que constate el fin del crisis de Prefectura y Gendarmería. La vía de negociación, que contemplada un anexo salarial, se clausuró unilateralmente desde el Gobierno.
Para que mañana la Presidente pueda mostrar la llave de un conflicto cerrado debe ser eficaz la maniobra que Berni armó para hoy: los comandantes superiores tienen la orden de presentarse en las unidades en conflicto para garantizar que los uniformados vuelvan a «trabajar».
El estallido de las fuerzas de Seguridad, que hizo regresar anticipadamente a Cristina de la cumbre de Perú, le impidió también viajar al sur durante el fin de semana como tenía previsto. Cristina de Kirchner espera, mañana, poder bajar la persiana de esa batalla para declarar como única meta el 7-D.


Dejá tu comentario