10 de junio 2013 - 00:00

Entre el cielo y el infierno

El festejo de Juan Manuel Iturbe y Rogelio Funes Mori con la tribuna de River, del primer gol del partido. El equipo de Ramón Díaz alcanzó a Newell’s (que juega hoy) en la punta y sueña con ser campeón.
El festejo de Juan Manuel Iturbe y Rogelio Funes Mori con la tribuna de River, del primer gol del partido. El equipo de Ramón Díaz alcanzó a Newell’s (que juega hoy) en la punta y sueña con ser campeón.
No fue un clásico más, sino que es posible que sea recordado por mucho tiempo, porque con el triunfo River alcanzó la punta y aspira a lograr su primer campeonato, después del retorno del Nacional B, y la contracara es Independiente, que con esta derrota quedó prácticamente condenado a jugar en el ascenso en la próxima temporada y hasta puede llegar a descender esta noche si Argentinos Juniors le gana a San Lorenzo.

Futbolísticamente no fue un gran partido, pero todo lo que se jugaba lo hizo emocionante, sobre todo en el segundo tiempo, cuando las cosas se fueron definiendo.

A favor del partido fue el planteo ofensivo de ambos técnicos; ninguno quiso especular y los dos buscaron el triunfo.

River demostró que está en un mejor momento y que también tiene más fortuna que su rival, porque abrió el marcador en una jugada donde hubo tres rebotes, entre ellos uno de Funes Mori que aprovechó Juan Manuel Iturbe para derrotar a Diego Rodríguez.

Eso le dio tranquilidad a River, que aprovechó el nerviosismo del rival, para buscar los espacios de contraataque.

Independiente había tenido su jugada más clara cuando el partido estaba sin goles, pero el cabezazo de Hernán Fredes fue muy bien atajado por Barovero.

Independiente intentó progresar con el ingreso de Leguizamón, pero le faltó potencia ofensiva y River aprovechó un gran contraataque forjado por el juvenil Kranevitter que siguió Iturbe y convirtió Lanzini.

Con el partido definido, River especuló e Independiente peleó hasta el final, pero sólo pudo descontar a los 44 minutos con un zapatazo de Montenegro, pero ya era tarde.

River sueña con ser campeón; Independiente, en cambio, se enfrenta con la dura realidad que ya casi lo condena a jugar en el Nacional B.

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