Entretenida apología del policía heroico

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"En la mira" (End of watch, EEUU, 2012, habl. en inglés). Dir.: D. Ayers. Int.: M. Peña, J. Gyllenhaal, A. Kendrick, N. Martinez, A. Ferrera.

"Los policías no inventamos las leyes, solo las tenemos que hacer cumplir. Somos la factura que no pagaste, el destino con una placa que te espera en cualquier lado. Y detrás de nuestra placa tenemos un corazón igual al tuyo. Nos reímos, amamos, y también podemos morir igual que vos".


Este speech que aparece al principio de "End of watch" es la clave de una película distinta, ya que en un cine donde predominan los policías corruptos, ultraviolentos, o al menos no especialmente heroicos salvo que estén rodeados de colegas convertidos en delincuentes, David Ayers decidió hacer una apología del policía heroico inspirándose en el trabajo policial que vio en la práctica cuando investigaba para sus films y guiones anteriores (como "Los reyes de la calle" y "Dia de entrenamiento").

Así que en "En la mira" dos vigilantes que van en su patrullero al estilo de Sean Penn en "Colours" de Dennis Hopper, luego de ser absueltos de un presunto caso de gatillo fácil, responden todo tipo de llamadas, lo que en el peor sector del barrio mexicano de Los Angeles puede terminar casi siempre en situaciones violentas, o incluso peor que eso.

Amigos desde la academia, los oficiales Taylor y Zavala (Michael Peña y Jake Gyllenhaal) van en su patrullero como amigos de colegio secundario, haciéndose chistes y a veces no tomando conciencia de los actos heroicos que pueden llegar a hacer, ni tampoco en las cosas demasiado pesadas para dos simples vigilantes en las que se pueden involucrar solo por tratar de hacer "una diferencia" en el día a día de su trabajo.

La película abusa un poco del uso de cámaras para darle realismo a todo el asunto, ya que no solo están en los patrulleros, sino que Taylor tiene la mania de llevar una cámara detrás de la placa, lo que irrita especialmente a sus compañeros. Hay también una interesante descripción de los pandilleros, que por supuesto, también andan grabando sus fechorías con una cámara. Esto casi podría significar un abuso de estilo, pero Ayers filma muy bien, logra excelentes actuaciones y le da un ritmo endiablado a este muy buen film con momentos progresivamente más fuertes hasta llegar a niveles de violencia que impactan justamente por este estilo realista.

Pero sobre todo, éste es un film sobre la amistad a toda prueba entre los dos policías. Desde luego que hay matices en el resto de la fuerza, pero en general son todos hombres buenísimos que arriesgan su vida todos los días. La película logra vender su mensaje por estar muy bien escrita, dirigida y actuada, pero al final el espectador podría sospechar que el realismo se pierde al no describir uno usando el patrullero para buscar la pizza.

D.C.

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