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ENTREVISTA A IGNACIO RAMONET: “En Europa no entienden a América Latina”
“Hugo Chávez. Mi primera vida” es el libro que Ignacio Ramonet, ensayista español y exdirector de Le Monde Diplomatique, vino a presentar al país. Recibe a Viernes en un hotel de Recoleta. Es momento de hablar del punto de inflexión para muchos proyectos políticos de América Latina, a los que algunos califican de izquierda, otros de populistas y otros, de retrógrados. Para Ramonet, el rumbo actual de la región durará décadas.

Ignacio Ramonet: El golpe de Estado contra Allende es uno de los acontecimientos políticos que más marcan al joven cadete Hugo Chávez. En ese momento, él estaba formándose y ya está pensando en cómo las fuerzas armadas pueden intervenir en el cambio de la política. Y para él, Pinochet, también militar, es el antimodelo. Por otra parte, Chávez ha seguido con mucho interés lo que ha pasado con el proyecto de la unidad popular, de la política de redistribución social y la política de mayor justicia. Lo que se puede ver también es que entre 1973 y 1999, cuando Chávez llega al poder, no ha habido en toda América Latina ninguna experiencia progresista democrática más que la de Chávez. Es la primera. Es decir que él, aunque no se da cuenta, entronca con la experiencia de Allende. ¿Qué ha querido hacer Allende? Ha querido hacer el socialismo en la libertad, en la democracia, con las elecciones. Y eso es exactamente lo que ha hecho Chávez. Él es elegido en la primera vuelta con 56 por ciento de los votos con un gran proyecto de cambio de Constitución, con un proyecto de redistribución de la riqueza nacional, más orientado a devolver la deuda social. Inmediatamente después es elegido Lula (Da Silva). Es una casualidad pero esa casualidad le sirve. Después fue elegido Evo Morales y después Néstor Kirchner, y después Rafael Correa y después Tabaré Vázquez.
V.: ¿Ve en Chávez un rol articulador en ese contexto?
I.R.: Él fue el dique que permitió que una generación excepcional de líderes llegase al poder e hiciese políticas semejantes, no concertadas pero semejantes. Porque eran políticas que iban en el sentido contrario de lo que había sido la catástrofe del neoliberalismo. Por otra parte, sólo podían ser políticas de libertad, porque los países latinoamericanos salían de un ciclo de dictaduras militares y otro de de terapia de choque neoliberal. Lo único que los países estaban esperando es una política más social, más keynesiana. Y también una política de libertad. Y Chávez ofrece las dos. Por eso es importante, es un hombre de ruptura y de inicio de un nuevo ciclo. Además, no lo inicia para un país sino que retoma la idea bolivariana, la idea latinoamericana de la integración, de que juntos podemos tener más calidad de vida y que podemos ser más soberanos. A esta idea adhieren todos estos líderes y los demás también, porque consigue crear la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), una cosa impensada, con líderes de derecha que estiman que la integración latinoamericana es un proyecto histórico de América Latina, más allá de las diversidades, porque todos los latinoamericanos son hijos de los libertadores.
V.: Muchos de estos gobiernos han tenido una relacion conflictiva con los medios. A su vez, usted afirma que Chávez fue una especie de creación de los medios. ¿Por qué?
I.R.: Él es una creación mediática, claro. Hay que entender esto. Evidentemente a él nadie lo conoce. Hay una rebelión militar y quien asume la palabra para admitir la derrota, reconocer su responsabilidad en esa rebelión y para pedirle a sus compañeros que depongan las armas es él. Después, cuando asume dice "soy responsable de esto". En América Latina muy pocos dirigentes asumen así su responsabilidad. Él lo dijo en directo en la televisión, en una declaración que duró apenas un minuto. En ese minuto él sale y la gente descubre que se parece a ellos, que es un tipo serio, que promete que eso no se va a terminar ahí. Entonces, de la noche a la mañana, se transforma en el hombre más popular en el seno del pueblo venezolano. Luego muchos grupos mediáticos importantes lo van a apoyar en su campaña electoral pensando que él es la solución porque los demás partidos no existen y se han hundido. Es la aventura o es Chávez. Él aparece como un hombre inteligente, razonable, tiene una estrategia, tiene un programa político. Además es un excelente comunicador, un hombre que crea pasión, que seduce, tiene una voz absolutamente magnífica y es un conductor. La ruptura viene cuando los medios le declaran la guerra porque las oligarquías, los dueños de medios, piensan que él va a ser un presidente marioneta como ha habido tantos en América Latina. De esos que llegan con un programa y luego las oligarquías lo compran. Por el contrario, él cuenta cómo lo han tratado de comprar. Él dice que no, que tiene un programa y que lo va a cumplir. Esa fidelidad provoca un golpe de estado mediático. Son los medios los que inventan la falsedad que permite que haya una intervención militar. Pero él, cuando regresa, sin ser vindicativo, no toma represalias contra nadie. Tampoco cierra medios. Lo que hace Chávez es crear medios, desarrolla los medios públicos para que haya otra voz.
V.: El hecho de elegir y ser elegidos por los medios privados como principales adversarios conlleva una tergiversación política: todo lo que se critique o lo que se informe sobre los gobiernos -corrupción, políticas fallidas o contradictorias- es denunciado por estos como un ataque político. ¿No hay un riesgo grave de tergiversación de la política y la relación con la prensa?
I.R.: Claro es un peligro. Se puede encontrar una excusa fácil. Pero en realidad fue lo contrario. Lo que ocurrió es que cuando el gobierno tomaba cualquier medida, los medios decían que era un horror, que estaban liquidando al país. Sin embargo, contrariamente a lo que se ha dicho, Chávez nunca disminuyó el poder de los medios. Es cierto que no le renovó la concesión a uno, a Radio Caracas Televisión. Pero no lo cerró, esperó que terminase su concesión. Y no fue Chávez: hay una autoridad que regula, el espectro radioeléctrico pertenece al Estado. Lo que hizo Chávez fue que añadió nuevas voces. En Venezuela, los dos periódicos principales son el Nacional y el Universal, y los dos son antichavistas absolutamente furiosos. Todos los días hay unos editoriales críticos. Y no los cerró jamás, ni les prohibió existir. Los grandes medios en Venezuela asumieron un papel de oposición feroz sin el mínimo reconocimiento de nada. Esto es lo que creó una guerra que luego se reprodujo hasta llegar a Argentina con el Grupo Clarín. Evidentemente lo que está en juego en América Latina es la pluralidad. En algunos países países dictatoriales, el Estado controla todos los medios de comunicación. Estamos en contra de eso. Pero que un grupo privado controle toda la comunicación o casi toda también es injusto. Lo que debe hacer un gobierno es permitir que exista otro espacio y que el ciudadano tenga la posibilidad de elegir.
V.: Coincide seguramente con el fallo de la Corte Suprema argentina sobre la ley de Medios.
I.R.: Es un fallo muy importante. Durante cuatro años, se especuló sobre que el tribunal no fallaba porque la ley era mala para la libertad de expresión y, por consiguiente, el Gobierno se había equivocado. Bueno, ahora se ha demostrado que no hay ninguna violación de la libertad de expresión. Se ha dado el tiempo de estudiarlo cuatro años, un tiempo más que suficiente. Creo que a partir de ahora esta ley de medios argentina puede servir de modelo para muchos países. No sólo en América Latina. En el Reino Unido, en este momento, el primer ministro está hablando de crear una ley para limitar la libertad de expresión por lo que ocurrió con News of the World, que se está juzgando. Y hay un apoyo popular para que haya una ley que limite los abusos de la libertad de expresión porque no es normal que un periódico como News of the World hiciera lo que hizo. Entonces ahí podemos hablar de limitación de libertad de expresión, cosa que en América Latina ningún gobierno ha querido hacer. Lo que se hizo, primero, fue romper estos grupos monopolísticos para que sean menos importantes. Y, por otra parte, responsabilizar a los grupos: esto no es un país sin ley, por consiguiente, quien comete un delito de cualquier índole, tiene que asumir el resultado. De ahí la importancia de la ley de medios para el resto del mundo.
V.: ¿No ve riesgos claros de liderazgos tan personalistas como los que se dan en América Latina?
I.R.: Bueno, pero esos fueron los primeros. gobiernos Ahora vemos que vienen sus sucesores. Por ejemplo, Dilma y Lula no tienen nada que ver en términos de liderazgo. Y funciona. Mujica y Tabaré no son el mismo tipo de líder y también funciona. De aquí a final de año va a haber tres elecciones: en Chile, Honduras y El Salvador. Todas las encuestas dicen que (Michelle) Bachelet va a ganar, no sabemos si en primera o segunda vuelta. Xiomara Castro, la esposa de (Manuel) Zelaya, va a ganar en Honduras, tiene 20 puntos de diferencia con el segundo. Por el momento, en la mayoría de los países latinoamericanos hay un apoyo popular a esas políticas. Aún no estamos en el después, estamos en la continuidad. ¿Qué es lo que aparece como el después? Lo que pasó en Brasil, esa protesta popular masiva. ¿Pero qué ha ocurrido en América Latina en términos cuantitativos, de calidad de vida? En estos quince años, 40 millones de latinoamericanos han salido de la pobreza, eso no se ha visto en el mundo en tan poco tiempo. Son personas que acceden a la clase media. Y cuando acceden a la clase media no aprecian de la misma manera el hecho de tener una escuela. Lo que ahora quieren es tener buena educación. Ya no quieren tener médico, quieren tener un buen médico. Hay una exigencia cualitativa. Esta es la nueva etapa. Los gobiernos ahora tienen que preocuparse no solo de sacar a los pobres de la pobreza sino de darles la calidad de vida que están pidiendo.
V.: ¿Estos problemas son parte del cambio, según su análisis?
I.R.: Evidentemente. No están pidiendo que se privaticen las escuelas o que se privatice la salud, están pidiendo que se mejore. En Europa, los gobiernos posteriores a la guerra lo hicieron durante 40 años. Los latinoamericanos no son gobiernos que se van a quedar 3 o 4 años. Incluso la oposición venezolana lo entendió. Yo seguí la campaña del 14 de abril, ¿qué decía Capriles allí? Las políticas de Chávez no las tocamos. Las políticas son definitivas. "Vamos a hacer chavismo con eficacia".
V.: ¿La Europa en crisis cómo mira estos fenómenos?
I.R.: Se ve esto como folclórico, algo curioso. Al menos la izquierda tradicional, la socialdemocracia. Los únicos que lo entienden son los partidos que están a la izquierda de la izquierda, que conocen la historia latinoamericana y saben que esto es una respuesta a la terapia de choque. También saben que estamos viviendo la terapia de choque ahora y a quien debemos ver como modelo es a América Latina. Durante mucho tiempo los latinoamericanos miraron a Europa como el modelo, ahora es lo inverso lo que hay que hacer. Yo me paso el tiempo diciéndolo y algunos dirigentes también. Hay mucha gente que dice "ahora los partidos tradicionales no están a la altura".
BIO
Fecha y lugar de nacimiento: 5 de mayo de 1943. Redondela, España.
Educación: Doctor en Semiología e Historia de la Cultura por la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París y catedrático de Teoría de la Comunicación en la Universidad Denis-Diderot (París-VII).
Rutina informativa: "Prácticamente casi todo por internet. Ya casi no leo periódicos de papel por razones prácticas: me levanto temprano y me paseo por los sitios. Pongo de lado los artículos que me interesan y no pago, no estoy suscripto a nada. A veces trato de ver algún telediario para ver las imágenes por televisión."
Medios que ve diariamente: De Estados Unidos, The New York Times; del Reino Unido, Financial Times; de España, El País, La Marea y Público; de Francia, Le Monde; de América Latina, esencialmente La Jornada (México) y Página 12 (Argentina).
@tinalarrea

