Episcopado blinda el paro y también pide alimentaria social

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La Iglesia le dio una mano a la convocatoria al paro que hizo la CGT. Aprovechando la bronca de los obispos por el debate de la ley de despenalización del aborto lanzó una dura crítica al Gobierno en Mar del Plata.

El Episcopado lanzó este fin de semana una ofensiva política y social luego del avance del proyecto para legalizar el aborto y aprovechó la Semana Social de la Pastoral Social para blindar el paro general de la CGT. Los obispos cerraron ayer el encuentro en Mar del Plata con el panel sobre "Argentina: la relación entre el trabajo y la pobreza. Contra la pobreza, más trabajo y menos limosna", a cargo de un combo opositor de figuras encabezadas por la massista Graciela Camaño; el secretario general de ATE, Hugo Godoy; Gildo Onorato, de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP); Daniel Menéndez, de Barrios de Pie, y el obispo de Merlo-Moreno, Fernando Maletti.

La jornada había comenzado con "Erradicación sostenida del trabajo infantil y trabajo forzoso", con la participación de la monja Marta Peloni; el opositor premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel; el sindicalista de la Unión Obrera Ladrillera Luis Cáceres y el obispo de Avellaneda, Rubén Frassia. A pesar de la invitación a María Eugenia Vidal y Carolina Stanley el viernes para la apertura de la Semana Social, el Episcopado montó un escenario crítico del gobierno de Mauricio Macri en la víspera del paro nacional. Tanto que el obispo Jorge Lugones, titular de Pastoral Social, reclamó abiertamente: "Estamos en una emergencia, queremos que salga una Ley de emergencia alimentaria, porque estamos en una situación de precariedad grave". Según el religioso, el objetivo es lograr que los temas importantes estén en la "agenda pública", entre los que mencionó "los temas sociales, el trabajo esclavo, el trabajo infantil, los desocupados, las escuelas públicas deterioradas, el promedio deficiente de clases en la provincia de Buenos Aires, el narcotráfico y el consumo de sustancias, además de los problemas alimentarios".



El viernes la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, tras su visita al papa Francisco en el Vaticano, había intentado acercar posiciones y defendió la política social que el Gobierno desarrolla en los barrios y localidades más pobres de Buenos Aires así como la inversión en tres variables que funcionan como "igualadores sociales: la salud, la educación y el trabajo", al tiempo que exhortó a todos los sectores a "trabajar más juntos que antes" sin "confrontaciones y sin prejuicios". "Hacer y estar tienen que ser hechos concretos. La inclusión no es un discurso: al final del día, la discusión sobre la inclusión es te importa o no te importa, te ocupás o no te ocupás, tan concreto como un plato de comida", sostuvo Vidal al participar junto con la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, del acto de apertura de la Semana Social 2018, organizada en la ciudad de Mar del Plata por la Comisión Episcopal de la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina (CEPAS).

Durante su discurso, en un mensaje que parecía dirigido a la CGT, la mandataria dijo que "frente al grito de pobreza, las grietas, las confrontaciones inútiles y los prejuicios no pueden tener lugar" y resaltó: "Si de verdad queremos estar comprometidos desde lo concreto, tenemos que dialogar, mirándonos a los ojos, dispuestos a escuchar de verdad y a ponernos en el lugar del otro". Sin embargo, el obispo Lugones se encargó de bendecir a Hugo Moyano y a la central obrera al asegurar que "la huelga" es "una herramienta que propone la doctrina social de la iglesia" cuando se dan situaciones de injusticias sociales" y afirmó que "también hay injusticia dentro de los aumentos". "No puede ser que hay trabajadores a los que se les da el 27 % de aumento y a otros, como es el caso de los docentes de la provincia de Buenos Aires, se les da el 15 % y en tres cuotas. Me parece que hay diferencias que hacen daño a los trabajadores y al sistema laboral", dijo.

En Mar del Plata, la Iglesia católica también juntó a los dos máximos jefes del peronismo bonaerense. Gustavo Menéndez, titular del PJ, coinicidió con Fernando Gray en la cumbre del Episcopado. El intendente de Merlo que apoya el paro de la CGT encabezó al dia siguiente un plenario del peronismo en La Plata donde aseguró que en esa fuerza política "se construye un espacio amplio, para generar una alternativa electoral que derrote para siempre este ajuste perverso". "El gran desafío de hoy es lograr que todos volvamos a trabajar juntos", señaló Menéndez, quien remarcó que en el peronismo "no sobra nadie" y citó al papa Francisco para referirse a la necesidad de la unidad del PJ, al manifestar que el pontífice "habla de la concordia que significa la unidad de todos nosotros, unidad en la diversidad".

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