Como contracara, dos de los principales sindicatos turcos convocaron para hoy a una huelga general para protestar por la brutal represión de los mitines en Estambul y Ankara durante todo el fin de semana. Los manifestantes -muchos de los cuales pertenecen a la juventud turca, la primera beneficiaria de los éxitos económicos de Erdogan- denunciaron que en la represión fue utilizado un potente líquido urticante color rojo fuego que provoca profundas llagas en la piel, además de picazón en los ojos.
Erdogan hizo una nueva demostración de fuerza ante una multitud de partidarios de su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) en Estambul. "He dicho que habíamos llegado al final. Que se había vuelto insoportable. Ayer, la operación fue llevada a cabo y (la Plaza Taksim y el Parque Gezi) fueron limpiados", exclamó Erdogan ante los gritos de la multitud, la más importante congregada desde el comienzo de la crisis. "Era mi deber de primer ministro", agregó.
"Nosotros no abandonaremos esta plaza a los terroristas", insistió el primer ministro, refiriéndose a las banderas y las pancartas de algunos movimientos políticos prohibidos que fueron desplegadas en la Plaza Taksim. Según la coordinación de los manifestantes, llamada Solidaridad Taksim, "cientos de personas fueron heridas durante la operación del sábado".
La Policía ya había intervenido en el Parque Gezi el 31 de mayo desalojando brutalmente a algunos cientos de militantes ecologistas que protestaban contra la destrucción anunciada de este parque. La cólera provocada por esta operación desencadenó la mayor protesta contra el Gobierno islamista-conservador desde su llegada al poder en 2002. Desde esa fecha hubo manifestaciones todos los días en numerosas ciudades del país para exigir la renuncia de Erdogan, acusado de autoritarismo y de querer islamizar la sociedad turca.
| Agencias AFP, DPA, EFE y Reuters, y Ámbito Financiero |

