"Los ciudadanos que tienen una responsabilidad en la protección del medio ambiente tienen que saber que algunas personas que participan están condenadas por actos de terrorismo", afirmó Erdogan desde Túnez, donde ayer finalizó una gira regional.
El pasado viernes, la Policía desalojó una protesta de cientos de personas que se oponían a la demolición del parque Gezi, en Estambul, para la construcción de un centro comercial y un complejo de viviendas. Ese desalojo desencadenó manifestaciones que derivaron en quejas contra las políticas del Gobierno islamista moderado. La Policía reprimió varias veces las marchas y hay confirmados tres muertos. El premier turco afirmó que algunas personas que participan en las protestas están fichadas por los servicios secretos como responsables de los ataques a la embajada estadounidense en Ankara perpetrados por un grupo de extrema izquierda en febrero. "Nuestro servicio secreto los conoce", sostuvo.
Sobre el proyecto urbanístico, dejó entrever que seguirá adelante al sostener que el objetivo es "mejorar el lugar, conservar y proteger las ruinas históricas y el patrimonio". "Estamos intentado cambiar el país, pero no he hablado de organizar un referendo", explicó Erdogan, que anoche era esperado en el aeropuerto por 3.000 seguidores.
La tensión seguía siendo alta en las principales ciudades y anoche miles de personas habían regresado a la plaza Taskim de Estambul por décimo día consecutivo. Las declaraciones del premier fueron criticadas con dureza por Estados Unidos, uno de los aliados de Turquía en la OTAN.
"Seguimos apoyando a los individuos que se manifiestan pacíficamente y ejercen su libertad de expresión y animamos a los responsables a evitar toda retórica inútil, todo comentario inútil que no contribuye a apaciguar la situación en Turquía", declaró la vocera del departamento de Estado norteamericano, Jen Psaki.
| Agencias EFE, AFP y DPA |


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