19 de julio 2011 - 00:00

“Es mejor comprar acciones que dólares”, recomendó Cristina

Cristina de Kirchner ingresó ayer a la Bolsa de Comercio escoltada por el presidente de la entidad, Adelmo Gabbi, y esperó su turno en los discursos junto a Horacio Fargosi, vice de la Bolsa, y el ministro Amado Boudou. Entre los presentes en el público, José Ignacio de Mendiguren (UIA) y el banquero Eduardo Escasany.
Cristina de Kirchner ingresó ayer a la Bolsa de Comercio escoltada por el presidente de la entidad, Adelmo Gabbi, y esperó su turno en los discursos junto a Horacio Fargosi, vice de la Bolsa, y el ministro Amado Boudou. Entre los presentes en el público, José Ignacio de Mendiguren (UIA) y el banquero Eduardo Escasany.
 «La política comunicacional consiste en hacerles ver a los argentinos que es mejor comprar acciones de su compañía en lugar de dólares». Con esta frase, Cristina de Kirchner cerró ayer el acto por el 157° aniversario de la Bolsa de Comercio. En un discurso que duró poco más de 35 minutos, la Presidente aprovechó para repasar los «logros económicos de los últimos ocho años», para denostar a las calificadoras de riesgo y explicar por qué algunos países europeos y Estados Unidos atraviesan problemas y la Argentina no. Si bien no dijo nada con respecto a la salida de capitales, aprovechó el auditorio para sugerir que, en vez de comprar dólares, se incentive a la gente a comprar acciones.

Haciendo alusión a la crítica que un rato antes había hecho el presidente de la Bolsa, Adelmo Gabbi, a que se calificara a la Argentina como país fronterizo y no emergente, la mandataria recordó cuando la Bolsa de Nueva York estuvo fuera de rueda durante seis horas «y no pasó nada». En ese sentido, reflexionó: «La política económica tiene que ver con el poder. Las reglas las tenemos que cumplir los más débiles».

Control de cambios

En la inauguración del acto, Gabbi señaló que «las restricciones para inversores extranjeros, que son en realidad normas de control de cambios, lejos están de ser equiparables a una llana prohibición de comprar activos locales». E incluso fue más allá: «Esta Bolsa está convencida de que merecemos formar parte del grupo de países denominados BRIC (Brasil, Rusia, India y China)», arriesgó.

Cristina de Kirchner ingresó al salón de la planta baja de 25 de Mayo y Sarmiento escoltada por el ministro de Economía y candidato a vicepresidente, Amado Boudou, y por el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli. De los funcionarios oficiales hubo asistencia casi perfecta: estuvieron Carlos Tomada (Trabajo), Débora Giorgi (Producción), Mercedes Marcó del Pont (presidenta del Banco Central), Ricardo Echegaray (AFIP) y Juan Carlos Fábrega (Banco Nación).

También llegaron hasta el edificio de la Bolsa José Ignacio de Mendiguren (UIA), Jorge Brito (ABA), Eduardo Escasany (Banco Galicia), Carlos Wagner (Cámara de la Construcción) y Claudio Cesario (ABA). A pesar de haber confirmado su asistencia un día antes, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, no estuvo presente.

El público que asistió al acto sólo aplaudió en dos ocasiones: cuando Gabbi dijo que la Bolsa va a participar en la próxima licitación de señales de televisión y cuando Cristina ironizó acerca de que esta vez no le solicitaron que eliminara el encaje del 30% a los capitales que ingresen por menos de un año al país, medida puesta en práctica en 2005. «Cumplimos otro récord más: todos descontaban que Gabbi iba a pedir la eliminación de los encajes y no lo hizo», señaló.

Importancia

Como en otros años, volvió a resaltar la importancia de esta medida para que «la moneda no se aprecie con capitales puramente especulativos» y también para que ingresen al país «inversiones que se dirijan al sector productivo».

Un rato antes, hizo alusión tanto al problema de EE.UU., de la necesidad de aprobar el aumento del techo de la deuda, y también del posible default de Grecia. «Obama tiene más suerte que yo. A mí la oposición todavía no me votó el presupuesto», dijo, y añadió: «Estoy segura de que los republicanos van a aprobar el incremento». Respecto del país europeo, arriesgó: «¿Alguien puede creer que Grecia pueda pagar su deuda con el tamaño de su economía? La reestructuración necesariamente vendrá».

Sólo en un momento hizo alusión a la salida de capitales. Fue cuando se refirió al balance de pagos argentino. Señaló que, dentro de éste, «el rubro más importante es la remisión de las utilidades, que significa rentabilidad a partir de la actividad productiva, laboral y de valor agregado. Debemos lograr que parte de esa rentabilidad sea reinvertida en el país», indicó, admitiendo la preocupación del Gobierno por la fuga de divisas, que habría alcanzado los u$s 10.000 millones en el primer semestre.

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