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Escasez de nafta: sólo hay reservas para 36 horas
Una postal repetida ayer: las largas colas en las estaciones de servicio. Los conductores salieron masivamente a llenar los tanques.
Lo más llamativo de esta situación fue el absoluto silencio en el que se refugió la Fedeeac, la cámara que agrupa a los empresarios del trasporte, la «patronal» contra la que supuestamente va dirigido el paro de camioneros. La entidad empresaria se corrió del centro de la escena y dejó que la pelea sea entre sus trabajadores y el Gobierno nacional.
Al caer la noche, el panorama se agravó aún más porque los empleados de esas estaciones comenzaron a informarles a los que estaban en los últimos puestos de la fila que seguramente no iban a alcanzar a cargar porque se les estaban agotando las existencias. En la mayoría de los casos la gente se retiraba en paz, pero hubo otros -como en una estación de servicio del barrio de Belgrano, sobre la avenida Del Libertador- en los que varios automovilistas reaccionaron de manera violenta a la noticia.
«Esta noche (por anoche) se termina la nafta que queda. La gente salió a comprar ante el conflicto y el stock está por acabarse», le dijo a este diario Carlos Infante, vocero del grupo que encabeza Cristóbal López y que es dueño de 330 estaciones de servicio de la marca Oil compradas a la brasileña Petrobras.
El espectáculo de las colas de autos se repitió a lo largo de todo el país, pero fue más evidente en las provincias. De todos modos, agravó la situación de escasez la desaparición de numerosas expendedoras de combustible en el territorio porteño, en cuyos terrenos hoy se levantan torres de departamentos.
No sólo los automovilistas se vieron afectados por la medida de fuerza: también los usuarios de gas envasado, que comprobaron un incipiente desabastecimiento de un producto que básicamente es utilizado por los sectores de menores recursos. Cerca del 70% de ese mercado está en manos de YPF Gas, una compañía subsidiaria de la petrolera que fue reestatizada el mismo día en que Repsol fue desalojada de la empresa.
Apresuramiento
Fuentes de las empresas del sector afirmaron que las colas no se debieron a una supuesta escasez de nafta y gasoil sino a que los consumidores se apresuraron a llenar los tanques de sus vehículos ante la posibilidad de quedarse sin combustible a corto plazo. Lo mismo habría sucedido con las garrafas y bombonas en las que se vende el gas envasado.
El panorama en los principales puntos de venta de nafta del área metropolitana arrojaba sólo dos imágenes: carteles de «no hay combustible» en algunas y larguísimas filas en las que aún tenían stock de nafta y gasoil.
Las fuentes de las petroleras aventuraron que en cuanto se solucione el conflicto sindical, el abastecimiento se normalizará en cuestión de horas en Capital y GBA. En cambio, en las provincias -y por una razón de distancia- esa regularización tardará algún tiempo más.
En diálogo con este diario, Rosario Sica, presidenta de la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (FECRA) lamentó la situación, advirtió que «sólo hay reservas para 36 horas» y responsabilizó tanto al secretario general del gremio de camioneros, Pablo Moyano, como al vicepresidente Amado Boudou por el agravamiento del conflicto.
«Ambos tuvieron actitudes y discursos violentos y no conciliatorios; afortunadamente regresó al país la Presidente, y confiamos que con su intervención se encontrará una salida al problema», dijo la dirigente empresaria.
Menos crítico Manuel García, el presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes (AESI) -la otra cámara que agrupa a los estacioneros-, calificó a la huelga de «medida política apresurada porque se debería haber agotado el diálogo». El dirigente agregó que «dejar al país sin combustible es una medida muy grave que traerá serios inconvenientes a los que cargan y a nosotros, los expendedores, porque todavía estamos en terapia intensiva a pesar de que se haya nacionalizado YPF».
En tanto, los camiones que transportan combustible seguían bloqueando la salida de las principales refinerías del país, como La Plata, Matanza, Campana, Dock Sud, la santafesina San Lorenzo y la cordobesa Montecristo, por citar algunas. En la de Dock Sud, por caso, unos 300 camiones bloqueaban los ingresos a la destilería. Los dirigentes del sindicato encabezados por Sergio Jerez, de la rama Combustible de camioneros, negaban que se tratara de un bloqueo y explicaban que los vehículos habían quedado allí al momento del comienzo de la medida de fuerza decretado por la secretaría general del gremio.


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