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Escuchas: Macri, hoy a interpelación
Mauricio Macri, Norberto Oyarbide
Si bien Macri se arriesga a embates de sus rivales que podrían no sólo incomodarlo hoy sino también dar argumentos para esa pesquisa, está convencido -así se lo aseguró su tropa- que no habrá imprevistos. Los macristas consideran que sus adversarios «no tienen nada nuevo» sobre lo cual indagar y que por eso la interpelación abundaría en repeticiones sobre el caso, tanto del jefe porteño como de los legisladores de la oposición.
Macri sorprendió a sus rivales, que habían votado una resolución para invitarlo contestar preguntas, cuando la semana pasada anunció que había decidido aceptar el pedido, aún cambiando fecha y hora, ya que se proponía que fuera el jueves. Así, obligó a propios y ajenos a concentrarse el fin de semana en los preparativos para explayarse antes de tiempo.
La oposición no logró, en ese sentido, organizarse y cada bloque armó por su cuenta las preguntas que harán esta mañana, hasta con la audacia de poder incurrir en más de una repetición.
Los diputados del antimacrismo piensan pasear al jefe de Gobierno por otros recorridos de su gestión, más allá de la aparición del presunto espía Ciro James en su administración. Quieren apuntar, más que nada, al malogrado debut de la Policía Metropolitana, la designación de Jorge «Fino» Palacios -actualmente detenido por el escándalo de las escuchas- al frente de la misma, el nombramiento y desplazamiento de su segundo, Osvaldo Chamorro, como también el ingreso de ex policías de la Federal que resultaron luego con causas judiciales que obligaron a su remoción. Es posible, además, un contrapunto con respecto a la propia situación. Es que mientras Macri piensa apuntar a su teoría de una causa judicial presuntamente armada por el kirchnerismo para mortificarlo, buena parte de los bloques de la oposición intentará dejar en claro que la investigación parlamentaria «no es una repetición de lo ya actuado por el juez Norberto Oyarbide».
El mandatario estará a las 8.30 en el recinto y abrirá con una breve introducción y así también piensa responder, lo más corto que pueda. Anoche la principal preocupación de su tropa era si el jefe porteño, acostumbrado a discursos cortos y frases del mismo estilo, aguantará más de cuatro horas seguidas la interpelación, pero se le aclaró que puede solicitar un pequeño cuarto intermedio si lo necesita. Por eso habrá una consigna para la ocasión que apunta a no permitir el exceso ni de un segundo más de lo que le corresponderá a cada bancada (ver nota aparte).
Ya el viernes se reunieron legisladores del macrismo para acordar cómo se repartirán el tiempo que le toca al bloque y sobre qué tema se reservarán, a su turno, para dar pie a que Macri hable acerca de los puntos que no quiere dejar pasar por alto.
Ayer estuvo poco más de dos horas con el jefe del bloque PRO, Cristian Ritondo; el titular de la Legislatura, Oscar Moscariello; el ministro de Seguridad y Justicia, Guillermo Montenegro; el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta; el secretario general, Marcos Peña; y el responsable de comunicación, Miguel de Godoy.
Hasta intentaron simular algunas preguntas que creen harán los bloques opositores sobre la base de lo que ya han dicho acerca del caso y especialmente por la experiencia de Montenegro, quien ya pasó por similar circunstancia.
Moscariello contó cómo estará organizado el recinto legislativo (ver nota aparte) y cómo prevén evitar el ingreso de barras y el acceso de público en general a presenciar la sesión.
No concurrirán ministros, porque Macri ordenó que, aun sin su presencia, se realizara hoy la reunión semanal de su gabinete, a las 8, que será atendida por Rodríguez Larreta en el Palacio Municipal de Bolívar 1, es decir a una cuadra de la Legislatura. Desde allí, inclusive, podrán monitorear la presentación a través de los canales de TV.
«Si todo sale como pensamos, Mauricio mañana se devora a la oposición», confiaron los organizadores de la puesta que tendrá lugar en la Legislatura porteña. La idea, cuando el jefe porteño anunció su concurrencia, fue por un lado demostrar que «no hay nada que ocultar» y por otro evitar las críticas si decidía eludir la cita. A pesar de eso, la ocasión le quitó tranquilidad a su fin de semana.


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