10 de febrero 2015 - 00:00

Espada de Damocles: aceleración de deuda

 La espada de Damocles es una frase que se usa para referirse a un peligro constante que no desaparece en el tiempo. Se debe al historiador griego Timeo de Tauromenio (siglo IV a.C). La posibilidad de una aceleración de ciertos bonos ha sido desde el default la espada de Damocles de la Argentina. En efecto, hasta que la situación de default técnico no sea resuelta, ciertos inversores tenedores de bonos reestructurados tienen la opción de acelerar sus reclamos. Es un derecho que puede ser ejercido en cualquier momento y cuya posibilidad se acrecentará a medida que no se observe la posibilidad de un acuerdo con los holdouts y los "mee too". Ésta es una realidad que no se puede ignorar y sobre la que es probable que se escuchen muchas versiones de ahora en adelante. Ya han aparecido noticias en los diarios sobre fondos que estarían seriamente estudiando la estrategia.

Más allá de la conveniencia de resolver el tema, es evidente que la Argentina debe negociar con la totalidad de los acreedores y, por supuesto, con los "me too" primero. La mayoría de éstos no son fondos buitre, y por lo tanto, las chances de acordar en el pago y su modalidad son mucho más factibles que con los holdouts.

Pero es en el medio de esta estrategia donde la aceleración podría pedirse y presentar un problema no sólo para la Argentina, sino también para los "me too" y los propios holdouts.

Para poder pedir la aceleración de los plazos, los inversores deben poseer al menos el 25% de una clase de bonos y deben notificar a la Argentina y al Trustee de su petición antes de que el default sea subsanado. Los tenedores de bonos que podrían ejercer ese derecho entienden que el default ha quedado configurado a partir de la determinación efectuada por ISDA (International Swap and Derivatives Association, que agrupa a operadores de títulos públicos), que se expidió en este sentido el 1 de agosto 2014.

La Argentina podría rechazar dicho argumento arguyendo que existe la opción de recibir el pago en el país. A partir del 30 de julio, cuando los tenedores de bonos argentinos no pudieron recibir el pago correspondiente a ese vencimiento, la Argentina pasó a estar en default por u$s 13,3 billones. Pero si en virtud de la cross default clauses, los inversores aceleraran la deuda, la cifra habría estado cerca de los u$s 29 billones, dado que los intereses y el principal se hubieran devengado inmediatamente.

Los tenedores de los bonos Par serían los que más interés podrían tener en acelerar por su bajo valor de cupón y los plazos de vencimiento. Estos bonos en general se supone que están en manos de "distressed investors", de quienes no se esperaría en principio que tuvieran interés en embarcarse en un largo conflicto judicial, a menos que alguno crea que frente a la posibilidad de una solución del tema de la deuda, la Argentina sin la RUFO negocie un precio de salida. Pero eso podría tener un efecto avalancha que afectaría toda posibilidad de negociar un acuerdo.

La Argentina, frente a este eventual problema, se vería "forzada" a reestructurar la totalidad de la deuda dado que sería imposible para el país pagar. Es de hacer notar que siendo que en este caso la insolvencia no ha sido el disparador del default argentino el país no podría ser acusado de intencionalmente evadir la sentencia judicial de Griesa.

Esta reestructuración gatillada por algunos de los propios inversores tampoco daría lugar a que se considere que los inversores, así como las instituciones que participen de esa reestructuración, estén "in contempt of court", sea que acepten entrar en ésta o asesoren al efecto. Por lo que la Argentina podría encontrar el apoyo logístico necesario para su implementación.

Una eventual reestructuración sería la peor de las salidas para los bonistas dado que es muy probable que la Argentina aproveche para que las condiciones de dicha reestructuración incluyan bonos locales con las mismas condiciones financieras que los actuales, pero sin los covenants habituales y ciertamente sin la RUFO clause y otras de estilo.

Todo eso sin poder ser acusada de imprudente o mal intencionada. "Not bad", diría un colega americano.

La aceleración podría, por lo tanto, llevar a que los holdouts la cuestionen, dándose la paradoja de que en esta ocasión estén del "lado" de la Argentina, por lo menos en los argumentos legales, pero con fines opuestos. Una reestructuración ocasionada por la aceleración les haría perder el "leverage" que en estos momentos todavía tienen, algo que no está en su naturaleza aceptar. Durante la disputa o si los holdouts fueran exitosos, la Argentina permanecería en default por mucho tiempo.

Mientras continúan estas batallas legales, la espada de Damocles seguirá estando desafortunadamente sobre las cabezas de los argentinos.

(*) Socio de Alfaro-Abogados y chairman de la Argentine-American Chamber of Commerce en Nueva York.

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