24 de septiembre 2009 - 00:00

España detuvo a marino acusado de atrocidades

La Justicia argentina pedirá a España la extradición del piloto naval retirado argentino-holandés Julio Alberto Poch, detenido ayer en Valencia (España), acusado de participar presuntamente en la represión clandestina de las guerrillas bajo el último régimen militar. El trámite lo hará el juez federal Sergio Torres, en cuyo juzgado se investiga el procedimiento de arrojar a detenidos-desaparecidos desde aviones de la marina de guerra.

Poch, un teniente de Fragata retirado que trabaja como piloto de la aerolínea comercial holandesa Transavia, fue detenido el en el aeropuerto de Valencia, durante una escala de un vuelo que debía regresar el mismo día a Amsterdam, agregó la fuente.

Nacido en Buenos Aires hace 57 años, prestó servicios como aviador naval hasta inicios de 1981, pero luego se radicó en Holanda y adoptó esa nacionalidad.

El piloto fue localizado a raíz de una denuncia proveniente de Holanda, que indicaba -según un comunicado del Gobierno argentino- que «un aviador civil de origen argentino y con nacionalidad holandesa se jactaba de haber sido piloto de los aviones que arrojaban al mar prisioneros con vida, secuestrados en la ESMA».

Torres investigaba a Poch por su presunta participación en la órbita de la ex ESMA. Entre los testimonios obtenidos está el de un piloto de Transavia a quien Poch explicó y justificó el método de exterminio conocido como «vuelos de la muerte».

«Exactamente me dijo cuando a bordo de su avión se echaba fuera de la borda personas con vida con el fin de ejecutarlas, y justificó esas prácticas sosteniendo que se trataba de terroristas», afirmó el piloto, según consta en la causa de acuerdo con la agencia DPA.

El juez ya había pedido la extradición de Poch pero no pudo concretarse pues el represor tiene también nacionalidad holandesa. Por esa razón la Argentina cursó la orden de detención internacional a través de Interpol, que permitió su arresto en el aeropuerto valenciano de Manises.

Torres hará llegar a través de un exhorto de la Cancillería el pedido de extradición a las autoridades judiciales españolas, aunque se trata de un trámite extenso que hasta podría ser objeto de apelaciones.

Poch afirmaba que las víctimas «habían sido drogadas previamente» a ser arrojadas con vida al mar, añadió.

En 1995, el ex capitán Adolfo Scilingo confesó haber participado de ese método de exterminio de prisioneros.

Scilingo cumple prisión en España por delitos de lesa humanidad, detención ilegal y tortura. Según informó el periódico holandés «De Telegraaf» y la radio NOS, Poch «nunca ocultó entre sus colegas» que participó en esos vuelos, en los que numerosos prisioneros políticos fueron arrojados al Río de la Plata, narcotizados y maniatados. Un detalle importante es que la empresa aérea «siempre supo del pasado de Poch», según contaron varios de sus ex colegas.  

«Hace ya tiempo que sabíamos que Julio participó en esos vuelos, incluso él se vanagloriaba de ello. La dirección de Transavia lo supo desde el primer momento y no hizo nada», asegura uno de los ex colegas del piloto, que pidieron permanecer en el anonimato.

«Lo que no entendemos es cómo se les ocurre justo ahora detenerle. Esto se sabía desde hace mucho tiempo», cuenta otro de sus ex colegas.

Según « De Telegraaf», la dirección de Transavia está «estudiando en estos momentos cómo es posible que la empresa le haya contratado sabiendo su pasado».

Por orden de la Audiencia Nacional española, los agentes solicitaron que la aeronave se quedara en tierra, abrieron las puertas y detuvieron al piloto por pedido de la Justicia argentina.

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