5 de mayo 2010 - 00:00

España también está entre los cerdos

España también está entre los cerdos
Las seis últimas ruedas han sido frenéticas para el Dow, aunque podríamos decir que nada para preocuparse si notamos que en lo que va del año tuvimos siete seguidillas similares con caídas mayores que el actual 2,48%. Es más, desde que comenzó la suba, en marzo del año pasado, tuvimos seis bajas mayores que el 2,02% que se perdió ayer. Es cierto que nadie que estuviese comprado tuvo ayer demasiados motivos para celebrar que el promedio industrial cerrara en 10.926,77 puntos, pero el tenor de las caras y el humor de inversores e intermediarios habló de algo mucho más profundo que lo trasuntado en los fríos números.

La explicación oficial apunta una vez más a la crisis griega. Pero esta vez no sería la falta de fondos, sino el exceso lo que habría disparado la intranquilidad del mercado. Por un lado, los u$s 143.000 millones comprometidos por la UE y el FMI para rescatar a Grecia sugieren que la crisis es más profunda de lo que se percibía, que será difícil que se recaude realmente ese dinero y que no quedará ningún sobrante para rescatar al próximo cerdo (PIIGS) en problemas. Ante esto, el euro se desplomó (el dólar tuvo la mayor suba del año, avanzando el 1,3% frente a las principales monedas), alcanzando el punto más bajo desde abril del año pasado, lo que golpeó a los commodities (retrocedieron el 2,3% en promedio). Si bien el 4% que perdió el petróleo casi parece lógico, el 1,19% que retrocedió el oro, especialmente si lo combinamos con la suba de los treasuries por una más que evidente busca de refugio en suelo norteamericano, es más difícil de explicar sobre todo si no incorporamos factores locales. Lo curioso es que en este último frente, las noticias visibles fueron mayoritariamente alcistas: las ventas de viviendas aumentaron el 5% en marzo, las órdenes a fábrica subieron el 1.3%, etc. ¿Cuáles fueron las noticias no visibles? Para eso hay que mirar a Washington.

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