Patrizia D’Addario, prostituta de lujo, grabó las conversaciones con el primer ministro italiano, y ahora el audio está siendo reproducido por el semanario L’Espresso.
Roma - Se esclarece una duda sobre la veracidad de una versión. El audio de las conversaciones subidas de tono entre el jefe de Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, y Patrizia D'Addario, una prostituta de lujo que afirma haber cobrado dinero por pasar la noche con el primer ministro, fueron reproducidas ayer por la revista L'Espresso.
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Durante una de las conversaciones, se escucha una voz masculina, atribuida al premier, decirle a la mujer: «Yo también me voy a duchar, y luego..., esperame en la cama grande...». «¿En cuál cama, la de Putin?», pregunta la voz femenina. «Sí, la de Putin», responde el hombre, al que la chica comenta: «¡Ay!, qué bonita, la de las cortinas».
Según la prensa, se referían a la cama con baldaquino que el primer ministro ruso, Vladimir Putin, le había regalado a Berlusconi.
Estos encuentros, que fueron registrados a escondidas por la propia D'Addario, tuvieron lugar hacia la mitad de octubre de 2008 y la noche del pasado 4 de noviembre, la misma en la que Barack Obama ganó las elecciones presidenciales norteamericanas.
En otra grabación -son cinco en total-, la mujer habla con Giampaolo Tarantini, sobre quien pesa una investigación por corrupción e incitación a la prostitución. «Anoche no pegamos un ojo», afirma D'Addario. «¿Y qué tal?», le pregunta él. «Bien, pero no había ningún sobre», comenta la mujer. «¿De verdad?». «Te lo juro. Me habías dicho que iba a haber un sobre. Me hizo un regalito, yo qué sé, una tortuguita», se lamenta D'Addario, que esperaba cobrar unos 5.000 euros.
Uno de los registros más comprometedores es la conversación que el primer ministro mantiene con la denunciante. «Esta mañana inauguré una exposición, hice un muy buen discurso, con aplausos, no parecía estar ni siquiera cansado», confiesa Berlusconi.
«Lo mismo digo yo: no tengo sueño, tan sólo se me fue la voz», replica ella. «Es que me duché diez veces con el agua helada porque tenía calor», agrega. Segundos más tarde, ambos se despiden con un «adiós, cariño».
Berlusconi, de 72 años, protagoniza desde hace meses un verdadero escándalo sexual. D'Addario presentó las conversaciones ante la Justicia italiana como prueba de los encuentros que mantuvo con el primer ministro en el marco de la investigación que está llevando a cabo la Fiscalía de Bari sobre el presunto pago de dinero a mujeres jóvenes por participar en las fiestas que el premier ofrecía en sus residencias privadas.
La mujer, ex modelo, grabó las conversaciones que sostuvo con «Il Cavaliere» y tomó fotografías cuando lo volvió a ver la segunda vez, material que entregó luego a la Justicia.
Según Daniele Capezzone, vocero del Partido Pueblo de la Libertad (PdL), fundado por Berlusconi, se está tratando de reanimar «sin resultados» una campaña mediática para desprestigiar al primer ministro.
La revista y el diario La Repubblica, que pertenecen al mismo grupo editorial, publican desde hace varios meses crónicas sobre los controvertidos festines con hermosas modelos del multimillonario jefe de Gobierno italiano.
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