11 de octubre 2010 - 00:00

Esperando que la Fed alimente más la hoguera

Esperando que la Fed alimente más la hoguera
Cuando el presidente Obama asumió en enero de 2009 presentó al Congreso un plan económico que aseguraba que el desempleo, que afectaba por ese entonces al 7,7% de la población activa, no pasaría del 8% en el peor de los casos y que para esta altura de su período habría caído a un «más razonable 7%». De manera oficial hoy un 9,6% de los norteamericanos no tiene trabajo y la mayoría de los analistas estima que muy probablemente llegue a superar el 10% durante los próximo doce meses. El viernes nos enteramos que casi 100.000 personas se quedaron sin empleo durante septiembre y que si la tasa se mantuvo igual a la de agosto fue porque otras casi 100.000 personas dejaron de buscarlo. Cuesta pensar en peores noticias para la economía y sin embargo el Dow trepo ese día el 0,53% (en la semana gano un 1,63%), cerrando en 11.006,48 puntos, el máximo de los últimos 11 meses, y descontando el breve período que medió entre el 9 de abril y el 3 de mayo, el máximo desde que asumió Barack Obama. Dejando de lado los cuestionamientos morales de lo que parecería ser una celebración bursátil del incremento del desempleo, lo que hace esto es desnudar la verdadera naturaleza de la suba bursátil que no ha sido impulsada por una mejora de la situación social, sino por el exceso de liquidez que inyectó el Gobierno en su búsqueda de alguna solución a la crisis y que evidentemente no ha dado resultado o los dio marginales. Así la apuesta del mercado financiero es que la Fed anunciara medidas adicionales de estímulo, que en realidad poco o nada importan si se trasladan al «mundo real», en tanto sigan alimentando la suba de los activos financieros. El problema es que la Fed se está quedando literalmente «sin municiones» y si el próximo paquete no rinde sus frutos en un período razonable ni siquiera lo más exaltado del mercado podrá seguir justificando la suba de los activos.

Dejá tu comentario