- ámbito
- Edición Impresa
Esperanza Spalding dio cátedra de “jazz rapeado”
Esperanza Spalding incomoda a los jazzeros clásicos por su forma de cantar mientras toca.
Esperanza Spalding, una contrabajista de amplia trayectoria pese a sus 28 años, se ha transformado en una niña mimada en el mundo del jazz. Y también lo es en la Argentina, donde acaba de llegar por tercera vez y, aunque no pudo llenar la sala del Gran Rex, más de 2000 personas se acercaron para escucharla en un día de semana. Muchos jóvenes en la platea dan cuenta del interés por la artista. Su origen y su planteamiento general son jazzísticos.
En ella hay muchísima improvisación y los temas, casi exclusivamente suyos, sirven sobre todo como disparador para su posterior desarrollo. Es importante el trabajo armónico y el espíritu de creatividad espontánea que sobrevuela toda su actuación.
Pero, a la vez, esta bella mujer negra de gran melena ensortijada incomoda a los jazzeros clásicos. Canta mientras toca, lo que no es habitual. Sobre todo porque su instrumento es el contrabajo, y ahora mucho más el bajo/guitarra. Y además, no canta "plenamente"; prefiere el discurso entrecortado, la combinación de texto con "scat" o tarareo, la interrupción melódica. De tal modo, Spalding entrega algo que podríamos llamar "jazz roto" o "jazz rapeado", que a ratos parece entrar en el terreno del "free" aunque nunca a llega a deconstruir tanto las formas.
A su favor está una creatividad que denota búsqueda. Tiene un modo de hacer jazz que no se acomoda a las variantes conocidas. Es personal. Toca bien su instrumento (sobre todo "la chancha" acústica, aunque ahora está prefiriendo más el portátil bajo eléctrico), canta aceptablemente y es muy simpática (sus antecedentes latinos le permiten, además, hablar con el público aunque en un trabajoso español).
También a su favor está la orquesta que la acompaña, casi una big band, que sobresale en todas sus líneas: el pianista argentino Leo Genovese, el sutil y virtuoso baterista Lyndon Rochelle, la voz mágica de su coreuta Chris Turner, el profesional set de vientos, la guitarra del brasileño Ricardo Vogt.
En su contra hay que mencionar cierto empantanamiento en el que entra a ratos su show, con recursos que a veces se reiteran y con un discurso que, ya avanzado el recital, se empieza a hacer demasiado conocido.
El repertorio, pese a que anunció que presentaría también su disco anterior, estuvo prácticamente centrado en el más reciente "Radio Music Society", que tocó casi completo, con escenografía en concordancia. Y allí estuvieron, también, sus "covers" "I Can't Help it" (de Stevie Wonder y Green Brown, aunque popularizado por Michael Jackson) y "Endangered Species" de Wayne Shorter y Joseph Vitarelli.


Dejá tu comentario