21 de octubre 2009 - 00:00

Espía: Gobierno porteño ahora investiga cómo llegó

El ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, ayer al explicar que iniciará sumarios tras las derivaciones judiciales del caso del espía detenido en la causa de escuchas ilegales.
El ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, ayer al explicar que iniciará sumarios tras las derivaciones judiciales del caso del espía detenido en la causa de escuchas ilegales.
El escándalo de las escuchas ilegales golpea más al Gobierno de Mauricio Macri por la interna en su gabinete que quedó ardiente ayer, que por los presuntos procesamientos a los que pudiera arribar el juzgado de Norberto Oyarbide contra algunos de sus funcionarios. Para más, mantiene en el medio de la tormenta a los dos ministros que en su debut más sobresaltos le dieron al jefe de Gobierno y pone ahora en duda que pueda estrenarse en fecha la fuerza de seguridad de la Ciudad. La reacción lenta ante las denuncias parece haber colmado ese cóctel.

El allanamiento a tres despachos de la Policía Metropolitana (ver nota aparte) motivaron al ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, a iniciar un sumario interno y a dar explicaciones públicas sobre el caso. Es la primera y acotada medida que toma la administración macrista tras 15 días desde que fue apresado el presunto espía, Ciro James. Dos semanas en las que el Gobierno dejó correr las denuncias de su enemigo político Aníbal Ibarra y desfilar en soledad a cinco funcionarios por el juzgado.

Montenegro, en definitiva, quiere detectar lo mismo que moviliza al juez: saber por qué el espía detenido era contratado del Gobierno de la Ciudad por el Ministerio de Educación y si habría utilizado la sede del Ministerio de Seguridad para alguna tarea que incluiría el espionaje.

Para el ministro, hay una intencionalidad política en el escándalo que derivaría -a su entender- en mortificar el debut de la Policía Metropolitana.

El funcionario ayer por la mañana suspendió toda agenda para acordar una estrategia mediática con sus asesores y no estuvo durante los allanamientos. Dijo que no piensa renunciar y que estaba respaldado por el Gobierno, y que por eso estaba dando una conferencia de prensa en el Palacio de Bolívar 1. Lo cierto es que su puesto tambalea, al margen de las derivaciones del caso, porque en el entorno de Macri le atribuyen torpeza, si es que se demostrara que había una oficina de espionaje cercana a su despacho y no lo habría advertido.

El que más explicaciones debió dar internamente fue el jefe de la Policía, Osvaldo Chamorro, protagonista dentro del Gobierno de acusaciones cruzadas. Según confían quienes lo escucharon, adujo que James «era pluma de la Federal durante 15 años», como dicen en la jerga policíaca a los que se dedican a las actividades de espionaje. En cambio en otras áreas de la administración sostienen que «Chamorro sabía perfectamente quién era James». La Justicia también cree eso, a juzgar por el cruce de llamadas telefónicas. Pero el espía detenido reportaba en Educación, asesorando desde afuera a la jefa de Gabinete del ministro Mariano Narodowski, según le contó la funcionaria, Roxana Barroso, al juez. Pero Narodowski ni nadie hasta ahora en sus oficinas ha podido explicar quién acercó a James para ser contratado hasta el 1 de octubre pasado, cinco días antes de ir preso. Desde Educación insisten con que James ingresaba a la Policía Metropolitana y por eso renunció. Hablan del «Grupo La Matanza» para referirse a un lote de contratados, dentro de los cuales estaba James, con antecedentes laborales en la Universidad de ese partido bonaerense. Montenegro insiste con que no era empleado de su área, mientras se descubren otros datos curiosos en la causa. Por ejemplo, que hay dos empleados de apellido Ontivero en el Ministerio de Seguridad. A uno de ellos -que se desempeñaba en la Triple Frontera (ver nota aparte) le allanaron ayer las oficinas, mientras que el otro, su primo hermano, era secretario del ex jefe de la Metropolitana, Jorge Palacios y continuó esa tarea con Chamorro.

Como Macri, mantiene silencio y espera Gabriela Michetti. En la intimidad le ha manifestado su solidaridad a Narodowski, quien, como Montenegro se referencian políticamente con ella. O, al menos lo hacían hasta que la ex vicejefa fue electa diputada nacional. Se sabe de las diferencias entre Michetti y el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, las que se agudizan hacia 2011 donde los dos quieren suceder a Macri en la Capital Federal, por eso los ministros preferidos de la ex vice intentarían un equilibrio político.

Suman otras internas que no ha revelado ayer Montenegro, como que hay sectores del macrismo, que inclusive reclutan empleados dentro de Seguridad, que aspiran a una movida del ministro, a los que adjudican por estas horas el destape sobre las actividades de James pagas por el Gobierno porteño.

Dejá tu comentario