Esquí en el techo de los Andes chilenos

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Contar estrellas desde una cálida piscina en pleno corazón de la montaña puede ser más relajante aún si se practica luego de una sesión de spa y poco antes de una cena sobre la base de mariscos regada por el mejor vino trasandino.

Éste es el final posible para un intenso día de esquí en medio de la cordillera chilena. Así de sencilla y envidiable puede volverse la vida en centros invernales como Portillo y Valle Nevado, con sus lujosos hoteles al pie de las pistas de nieve y una estructura pensada por y para fanáticos de las tablas. Portillo y Valle Nevado son dos propuestas bien distintas, pero coinciden en lo más importante: el esquí -y el snowboard, claro- es allí el centro de todo. El espacio y el tiempo están estructurados para el disfrute de este deporte, con el complemento de agendas de entretenimiento, relax y espectáculos; con gastronomía y eventos calculados para complacer a los esquiadores, ya sean solitarios, en pareja, familia o grupos de amigos. Ambos centros tienen además la gran ventaja de estar a pocos kilómetros de Santiago y su aeropuerto internacional, separado cada uno de la gran ciudad por intrincados caminos de curvas que, entre bellas panorámicas, se internan de lleno en las blancas alturas.

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