20 de agosto 2009 - 00:00

Estallido de violencia tras la sentencia por Cromañón

Apenas se supo la sentencia, los familiares de las víctimas de Cromañón produjeron incidentes frente a los Tribunales de la Capital. También se produjeron incidentes en la sala, que interrumpieron la lectura de la sentencia.
Apenas se supo la sentencia, los familiares de las víctimas de Cromañón produjeron incidentes frente a los Tribunales de la Capital. También se produjeron incidentes en la sala, que interrumpieron la lectura de la sentencia.
La Justicia consideró ayer a Omar Chabán el máximo responsable de las muertes ocurridas la noche del 30 de diciembre de 2004, cuando en el local Cromañón, del porteño barrio de Once, se lanzó pirotecnia que provocó el incendio del lugar. En cambio los jueces, que fallaron por unanimidad, declararon inocentes a los integrantes del grupo Callejeros. De los 15 imputados, sólo 6 fueron condenados, entre ellos dos ex funcionarias del Gobierno porteño y un ex subcomisario de la Policía Federal.

Chabán recibió 20 de años de prisión por ser «coautor» del delito de «incendio doloso calificado por haber causado la muerte de 193 personas y lesiones a por lo menos 1.432» y autor de «cohecho activo» por haber pagado coimas a la Policía para ocultar irregularidades. La pena fue menor a los 23 años que había pedido el fiscal general Jorge López Lecube. Los otros coautores de esos delitos, pero que recibieron 18 años de condena, fueron Diego Argañaraz -manager de Callejeros- y Carlos Díaz, ex subcomisario de la Federal. Al jefe de seguridad de Chabán, Raúl Villarreal, el tribunal le asignó una pena de un año en suspenso y trabajos comunitarios, por considerarlo «partícipe secundario» del delito de cohecho, es decir, no habría tenido responsabilidad con las muertes. Lo mismo ocurre para la ex titular de Control Comunal de la Ciudad de Buenos Aires, Fabiana Fiszbin y su ex subalterna Ana María Fernández, quienes fueron condenadas a dos años de prisión por incumplimiento de los deberes de funcionario público. En cambio los jueces absolvieron, además de los músicos y el escenógrafo de la banda, al policía Miguel Angel Belay (también acusado de recibir coimas) y al ex funcionario del Gobierno porteño Gustavo Torres, del área de Fiszbin.

Los jueces consideraron que los condenados Chabán y Argañaraz fueron responsables de lo sucedido por no haber tomado medidas para evitarlo en ese momento, desde el ingreso que superó la cantidad que podía contener el lugar, como también de haber pagado a la Policía para cubrir las contravenciones. Lo mismo sostuvieron con respecto a Díaz. También tuvieron en cuenta que la puerta de salida de emergencia estaba cerrada en el momento de la tragedia. «Chabán puso en condiciones el lugar para la realización del recital, mientras Argañaraz tuvo a su cargo la contratación de los grupos de sonido y seguridad, entre otros asistentes así como también fue el nexo con el local Locuras que se encargó de la venta anticipada de entradas», sostuvieron los magistrados.

El fallo, que desató la furia de familiares de las víctimas, condenó así a seis de los 15 imputados en el caso Cromañón. Las medidas de seguridad dispuestas y un riguroso reglamento para presenciar la sesión, se hicieron agua en apenas unos minutos.

El Tribunal que conforman María Cecilia Maiza, Marcelo Alvero y Raúl Llanos, había autorizado para la última audiencia del juicio oral, que comenzó hace un año, mayor cantidad de familiares y sobrevivientes en la sala que lo habitual. También concedió la televisación y no puso reparos para que los familiares pudieran portar remeras con leyendas de pedidos de justicia y las fotos de las víctimas. La puesta no hacía prever a los presentes el fallo absolutorio para los músicos que terminó en incidentes, personas asistidas por el auxilio médico, gritos y llantos por casi una hora, en la sala y en la antesala de la planta baja de Tribunales de la calle Talcahuano, en el centro porteño.

Lectura

Los jueces eligieron leer un resumen del fallo -que contiene más de 2.500 hojas-, y también le dieron un orden -diferente al del escrito- con la idea de «adelantar el fallo judicial para mantener el orden». Así lo hicieron saber a la sala de la cual los separaba del público una mampara de vidrio. En ese recinto también estaban los imputados y los abogados. Allí llegó Chabán casi junto con el tribunal que dio comienzo a la audiencia con más de 20 minutos de retraso de la cita, pautada para las tres de la tarde.

Detrás del vidrio, la sala, que no es demasiado amplia pero imponente en su arquitectura, con un gran vitral de fondo, bancos tallados de madera para cinco o seis personas y palcos laterales abajo y entrepiso, unos 200 familiares estuvieron allí, con las fotos de sus muertos y remeras blancas sobre las cuales en la espalda, con letras negras se leía «30-12-04 Justicia». Entre asiento y asiento, decenas de policías, que también estuvieron sentados mirando al público en una hilera que abarcó toda la extensión de la mampara divisoria.

Primero se leyó la condena a Chabán, que no conformó al público pero no provocó mayores manifestaciones. Después la de Argañaraz y Díaz y la de las funcionarias públicas, que hicieron contener el descontento -apenas exclamaciones por lo bajo-. Recién después se leyó la absolución e inmediatamente desde el palco ubicado a la izquierda de los jueces llovieron papelitos impresos con «basta de culpar a Callejeros». Los familiares acusaron a la madre de Patricio Fontanet -líder del grupo musical- de alzar el dedo mayor contra ellos.

Desde la última fila comenzó un joven a gritarle al Tribunal su disgusto y siguieron otras personas con insultos y gritos. Detrás del vidrio todos se retiraron, jueces, músicos y acusados. Hubo forcejeos con los agentes de seguridad ante la corrida de algunos hacia el vidriado para golpearlo contra los imputados. Debió intervenir el servicio de urgencia con médicos y psicólogos. El desorden, que se desató apenas a minutos de comenzada la lectura, se prolongó por una hora y continuó en la calle.

La audiencia final, así, pasó forzada a un cuarto intermedio mientras fuera de los tribunales se desataba una batalla (ver nota aparte).

Más de la mitad de los familiares se retiraron y el tribunal retomó la audiencia, pero antes de poder continuar, el público, de pie, les dio la espalda a los jueces y con las fotos de las víctimas en alto comenzó un «chicos de Cromañón presente» y finalmente se retiraron. Sólo un joven permaneció para gritarle al Tribunal: «No puede ser, Fontanet era socio de Chabán y no le dan nada, vayan a estudiar de leyes». Por varias horas los jueces siguieron leyendo los fallos en soledad.

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