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ESTATISMO: El alumnado que vigila empresas
Se trata de los "funcionarios espejo". Son agentes designados por el Palacio de Hacienda (en su mayoría provenientes de la UBA, exalumnos con buenos promedios que son ahora secretarios y directores de Economía), y que se encargan de ejecutar SIRIP (Sistema Informático del Régimen Informativo de Precios), por el cual las principales compañías del país, fundamentalmente las que fabrican alimentos, bebidas, productos de limpieza y de consumo masivo, deben informar semanalmente al Gobierno datos sobre las marcas, presentaciones, especificaciones, canales de distribución, unidades vendidas mensualmente, lugares donde se vendieron, precios de lista por producto, mercado total en unidades y pesos por año. También los principales competidores, margen bruto por línea de producto, condiciones de venta, descuentos, capacidad instalada para producir cada uno de ellos, ampliaciones de esa capacidad, estados contables de los últimos cinco años, costos en pesos de los principales rubros de producción y su incidencia en el costo total, costos de comercialización y mercados. En todos los casos, desde hace cinco años hasta el presente.
La información sobre el SIRIP debe enviarse vía digital y ser recibida por el secretario Ariel Langer, el hombre que además comanda el ejército de los "funcionarios espejo". Cada compañía tiene un funcionario designado que no cambia y que actúa con su propio equipo. Éstos comienzan su tarea un día después de haber recibido en Economía esa información por parte de las empresas. Un alto funcionario de cada compañía (en muchos casos incluso son los CEO) debe atender inmediatamente el requerimiento de estos inspectores y evacuar cualquier tipo de consulta. Como primera misión, tienen la tarea de fiscalizar la marcha de los "Precios cuidados" y los productos que cada compañía decidió voluntariamente incluir en el listado que, hoy por hoy, incluye unos 200 bienes que se comercializan en los supermercados. Los "funcionarios espejo" tuvieron como primera tarea verificar si los bienes llegaban en tiempo y forma y reclamarles (sin capacidad de debatir la exigencia) que la situación se normalizara. Con el tiempo, fueron los encargados de fiscalizar que el SIRIP se cumpliera y contribuyeron con sus reclamos a llenar el Excel.
Luego, con todos estos datos almacenados y con la posibilidad de cruzar la información, Economía ya está en condiciones, se asegura, de avanzar en el control final sobre las líneas de producción de las principales empresas fabricantes de bienes de consumo masivo y de poner en marcha el sistema de fiscalización y multas.
Hay un problema en el régimen. A fines de julio de 2014, sólo un 50% de los privados cumplió con su misión. Será tarea de la insistencia de los "funcionarios espejo" lograr la presión necesaria para que el porcentaje crezca. Y, si la ley se aprueba, serán los nuevos "hombres y mujeres fuertes" de la economía argentina, al menos en lo que tiene que ver con el mayor control posible sobre la producción del que se tenga memoria en la historia de la industria local.
Como sólo el 30% de las fábricas cumplió con el pedido, ahora el Gobierno profundizó los controles con la nueva reglamentación, que tiene el próximo martes 27 su primer deadline.
@cburgeno


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