22 de febrero 2019 - 00:01

La parrilla en un conventillo de La Boca para sentirse turista en Buenos Aires

En El Gran Paraíso no solo se come buena carne a las brasas sino que también se viaja en el tiempo. Con un espacioso jardín, piezas de museo y hasta un mirador a Caminito, el restaurante promete unas horas de vacaciones sin salir de la Ciudad y a precios aptos para el bolsillo argentino.

GRAN PARAÍSO 1.jpg

Había una vez un conventillo montado al costado de las vías de un tren de carga que, allá por 1890, albergó a inmigrantes genoveses que llegaron al país a trabajar duro e instalarse en el barrio de La Boca para hacerlo lo que hoy es: colorido, ruidoso, vital y algo melancólico. Ahora, en esa antigua construcción de chapas y madera funciona El Gran Paraíso, una parrilla tradicional con un toque gourmet que, más que un restorán, resulta todo un viaje en el tiempo.

El lugar, que es propiedad de los hermanos Fulvio y Mario Arrigoni, está abierto de domingo a domingo desde hace cinco años. Se destaca no solo por vender cortes de calidad a un precio accesible, sino también por ofrecer la experiencia de sentirse “turista en Buenos Aires”, ya que en su jardín o en sus salones se escuchan comensales de todos los idiomas reunidos para probar la carne argentina. Con música de tango de fondo, el murmullo de la Ciudad parece quedar mucho más lejos de lo que en verdad está y el ambiente en sí mismo invita a relajarse.

GRAN PARAÍSO 9.jpg

Entre los atractivos adicionales están su terraza, desde donde se puede obtener la postal perfecta de Caminito, un cuarto que oficia de museo lleno de cuadros y objetos alegóricos y hasta singulares carteles que arrancan una carcajada a todo aquel que entienda castellano. Todo a pocas cuadras de otras grandes atracciones del barrio, como la Bombonera, el Riachuelo y la Fundación Proa.

Con capacidad para 130 comensales, se puede optar por comer en el patio central o, si llueve, en uno de sus tres salones cubiertos o semicubiertos. Y si bien el local cierra sus puertas a las 18.30 -momento en que los turistas suelen emprender el regreso a sus hospedajes- la “magia retro” del lugar también puede surtir efecto de noche, hora que se deja para los eventos privados.

Karina Melidoni, responsable de Marketing del restaurante, recordó que El Gran Paraíso fue elegido por un hincha de Boca para celebrar su casamiento. “Fue muy divertido porque todos los invitados vinieron vestidos de época. Las mujeres eligieron los volados y los hombres, los pantalones pinzados. Por supuesto que todo el cotillón fue azul y oro”, relató. Pero también rememoró cómo mexicanos, italianos y alemanes de distintas mesas desafiaron las barreras idiomáticas para, tragos de por medio, irse todos juntos abrazados.

GRAN PARAÍSO 3.jpg

Si bien es verdad que el 70% de los concurrentes son extranjeros, cada vez más argentinos se sientan a la mesa del conventillo. Muchos son porteños que apuestan por La Boca como una buena salida de domingo. Otros forman partes de contingentes del interior del país. Incluso no falta el apurado que tiene poco tiempo porque el micro se va, pero quiere disfrutar de las delicias del lugar. Para ellos están las opciones al paso del clásico chori o bien “huesitos brochette” con trocitos de lomo. Y, como si fuera poco, el restaurante posee como anexo una tienda de souvenirs. Todo para sentirse un visitante feliz.

Experiencia “El Gran Paraíso”

La carta se caracteriza por el cuidado, desde la elección de los proveedores hasta en los toques diferentes. Y más allá de que la protagonista indiscutida es la carne, actualmente sirven hojas verdes orgánicas y pronto todos los vegetales de las ensaladas también lo serán. La carta de vinos, acotada y clásica, consta de etiquetas de bodegas conocidas entre los extranjeros, con el malbec como protagonista indiscutido.

GRAN PARAÍSO 8.jpg

En cuanto a los detalles, que vuelven a los clásicos “originales”, se destacan las seis variedades de provoleta, entre ellas la de champiñones a la provenzal y almíbar balsámico o la más nueva, con nuez y miel. También entre las sugerencias del chef está el Super Choripán de Bill, servido con vegetales grillados y “algunas papas fritas”. Vale destacar que las tablas se sirven en marcos de cuadros antiguos, acordes a la ambientación del lugar y también el detalle simpático del menú que invita a “consultar… a veces hay, a veces no” en el caso de las mollejas, la entraña, el salmón grillado y el matambrito de cerdo.

Entre las carnes sobresalen el bife de lomo, el asado banderita y para los amantes del cerdo, la bondiola resulta una excelente opción, todas en porciones generosas. Pero si de best sellers se habla, el producto más solicitado es la parrillada, que viene para una, dos o tres personas, así como también en versiones “sólo carne”, con chorizo, bife de chorizo, lomo, asado y vacío.

GRAN PARAÍSO 6.jpg

Los acompañamientos merecen un capítulo aparte, ya que se ofrecen desde papas fugazzeta (servidas con huevos revueltos, queso y cebollas caramelizadas) hasta la pituca Ensalada “Paraíso”, de rúcula, naranjas peladas, queso azul y nueces. La carta de postres, por su parte, ofrece opciones clásicas como flan, panqueque con dulce de leche, queso y dulce, el italiano tiramisú o la ya mítica chocotorta. Pero también innovaciones como la mousse de banana split, con base de dulce de leche, trocitos de banana flambeada y de galletitas Oreo.

Por ambientación y calidad, amerita reservarse al menos un par de horas para disfrutar de un paraíso que es argentino y extranjero a la vez. Y que sea cada bocado el que devuelva al comensal al tiempo presente. Mientras tanto, que disfrute del viaje.

SUGERENCIAS

PARA EMPEZAR: Empanada de carne, chorizo al plato, chinchulines, mollejas, provoleta (clásica o reversionada), morcilla y riñón.

PARA SEGUIR: Parrillada completa o “sólo carne”, bondiola, bife de chorizo, bife de lomo, asado banderita y entraña.

PARA TERMINAR: Degustación de postres como tiramisú, mousse de banana split, chocotorta y manzanas al malbec con crocante de vainilla y crema ácida, todas servidas en frasco. Y, por último, el vasito de caña.

Dejá tu comentario