17 de junio 2016 - 12:05

Estrategias frente a la tranquilidad cambiaria

Sólo las fuertes compras del Central detuvieron la caída del dólar y lograron impulsarlo, aunque el tipo de cambio mayorista no llegó a superar los $ 14. Ya el titular del organismo monetario, Federico Sturzenegger, se había manifestado incómodo con la apreciación cambiaria generada por el ingreso de capitales financieros y no por un aumento de las exportaciones o de la productividad. Sin embargo, debe actuar en forma cuidadosa para no inundar el mercado de pesos que luego debe rescatar con un elevado costo a través de Lebac.

La expectativa es que el dólar adquiera vuelo, pero más bien rasante en los próximos días. Economistas como Miguel Kiguel y Luciano Cohan han ajustado sus pronósticos para fin de año a niveles que no superan los $ 15,50. Este nivel difiere significativamente de pronósticos previos, que lo ubicaban entre los 16,50 y 17,50 como piso hasta fin de año.

El problema de esta tranquilidad cambiaria es que convive con una inflación que se mantiene alta. Uno de los mayores desafíos para la política económica será no profundizar el atraso del tipo de cambio, pero esto será más fácil conseguirlo con una desaceleración inflacionaria que con un incremento del dólar.

El panorama para los próximos meses no muestra demasiado incentivo para un repunte del tipo de cambio. Hay varios factores que seguirán jugando a favor de un dólar estable. Todavía falta que ingresen dólares de la cosecha de soja, pero más adelante también habrá ingreso de divisas por la venta de trigo y maíz.

Pero el factor que tiene más peso es el del ingreso de dólares financieros por la emisión de bonos. Hay por lo menos una docena de provincias a punto de emitir deuda, que sumará un piso de u$s 1.500 millones hasta la primera quincena de julio. Y a eso se suman colocaciones de empresas, un proceso que va más lento pero que también suma divisas.

En este contexto, se entiende por qué el blanqueo ofreció pocos incentivos para la inversión productiva o para la compra de inmuebles, ya que se obliga a una inmovilización del dinero por cinco años.

Desde ese punto de vista, lo más conveniente resulta la exteriorización de la cuenta en el exterior y pagar la alícuota del 10%. Pero se trata de una decisión calculada por los funcionarios que redactaron el proyecto: más ingreso de capitales sólo ayudaría a seguir atrasando el tipo de cambio.

Funcionarios como Francisco Cabrera, ministro de la Producción, ya había manifestado públicamente su preocupación por el dólar a $ 14 y el efecto que genera en las empresas. No sólo se resiente la competitividad de muchos sectores, sino que además volvió el incentivo a importar, ahora con menos trabas burocráticas.

Ahora habrá que ver hasta qué punto tienen éxito ciertas políticas que al menos de rebote deberían impulsar el dólar. Una de ellas es justamente una mayor flexibilidad para importar, lo que en teoría debería incrementar la demanda de divisas cuando arranque la recuperación económica. Pero sobre todo la baja de la tasa de interés por parte del BCRA en la licitación de Lebac, que se profundizaría a lo largo de junio, también debería servir como incentivo para ponerle un piso al tipo de cambio, además de las compras que debe realizar el propio Central.

Dejá tu comentario