19 de febrero 2010 - 00:00

Estudiantes madrugó, pero Dios no lo ayudó

José Sosa festeja su tempranero gol; después, Alianza Lima pasaría por arriba a un desconocido Estudiantes.
José Sosa festeja su tempranero gol; después, Alianza Lima pasaría por arriba a un desconocido Estudiantes.
Los dichos populares muchas veces son contradictorios entre ellos, y hay uno que dice: «Al que madruga Dios lo ayuda», pero otro explica: «No por mucho madrugar se amanece más temprano», y eso es lo que le pasó a Estudiantes, que empezó ganando el partido desde el vestuario, pero se confió y Alianza Lima lo pasó por arriba, ganándole por 4 a 1.

El gol a los 10 segundos de José Sosa, en lugar de favorecer, perjudicó a Estudiantes, que creyó que el partido estaba terminado y apenas había pensado, y en ese aflojar le permitió crecer a un Alianza Lima ambicioso que nunca renunció al ataque.

Extrañamente, la defensa de Estudiantes no estuvo segura, y el chiquitín Wilmer Aguirre con su velocidad complicó a todos, incluido Clemente Rodríguez, que tuvo una actuación para el olvido con un penal, que el mal árbitro venezolano Mauro Escalante no cobró.

El delantero peruano mostró una capacidad goleadora envidiable, marcando los tres primeros goles de su equipo con distintos argumentos técnicos: en el primero, le pegó de volea y la clavó en un ángulo; en el segundo, le ganó en velocidad a Clemente Rodríguez y dejó sentado a Braña; y en el tercero, se sacó a Desábato de encima con facilidad.

Estudiantes estuvo desconocido y pagó muy caro su falta de concentración.

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