El BCE se embarca en un programa de alivio cuantitativo con la expectativa de frenar la deflación en el viejo continente, generando al mismo tiempo un estímulo para que despeguen las economías de los 19 miembros del bloque. La entidad subió también su proyección de crecimiento al 1,5% para este año, desde el 1% que anticipó en diciembre. Además, ahora se proyecta que la inflación avance del 0% de este año a un 1,8% en 2017, lo que la pondría en línea con el objetivo del organismo, apenas por debajo del 2% anual.
El banco central ha dicho que comprará 60.000 millones de euros al mes hasta septiembre de 2016 o hasta que la inflación se eleve de nuevo hacia su meta. "Los riesgos que rodean al panorama económico para el área del euro siguen apuntando a la baja, pero han disminuido después de decisiones recientes de política monetaria y de la caída de los precios del petróleo", sostuvo Draghi tras la reunión del consejo de gobernadores del BCE, que se reunía esta vez en Nicosia, en la isla de Chipre.
"Ya hemos visto numerosos efectos positivos de estas decisiones de política monetaria. Las condiciones del mercado financiero y los costes de la financiación externa para la economía privada se han reducido más", agregó Draghi. También destacó que las condiciones de crédito para las empresas y los hogares han bajado.
La anticipación al programa de alivio cuantitativo ha llevado a la baja los costos del endeudamiento de la zona euro, al punto en que España puede vender deuda a 10 años por debajo del 1,3% y los inversores, de hecho, le pagan a Alemania por el privilegio de comprar sus bonos.
La atribulada economía griega, por otro lado, sigue pagando un 9,7% por sus títulos a 10 años. En ese sentido, Draghi indicó que no habilitará un pedido de Atenas para que se le permita emitir más deuda de corto plazo a fin de atender sus problemas de financiamiento. Pero sostuvo que el organismo había aumentado en 500 millones de euros -hasta los 68.800 millones- la suma de un programa crediticio de asistencia, que el banco central griego podría extender a los bancos del país.
En los mercados bursátiles, los inversores no sólo festejaron la celeridad del programa de estímulo, sino que también la permanencia de los tipos de interés en su mínimo histórico del 0,05%. La Bolsa de Milán lideró el ascenso, mediante un repunte del 1,22%, seguida por el 1,00% de Fráncfort, el 0,94% de París, el 0,66% de Madrid y el 0,61% de Londres.
| Agencia Reuters, EFE y AFP |


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