Italia había pedido que la tragedia de Lampedusa -ocurrida la semana pasada y donde 302 personas del norte de África perdieron la vida al naufragar su barco- sirviese a la Unión Europea (UE) para "abrir los ojos" y afrontar con solidaridad el fenómeno de la inmigración, pero ante la falta de respuesta de los demás países del bloque, Letta anunció ayer que junto con la CE -el órgano ejecutivo europeo- pedirá que el asunto de la inmigración se aborde urgentemente en el próximo Consejo Europeo, el 24 y 25 de octubre.
"Sabemos que la Comisión Europea está implicada en este asunto. Su presencia aquí es un modo de decir a todos los países que esto es un drama europeo", agregó el primer ministro italiano durante una visita a Lampedusa en la que fue acompañado por Barroso y donde ambos dirigentes fueron recibidos con protestas.
La primera respuesta de la CE al pedido italiano fue la concesión de una ayuda adicional de 30 millones de euros ante la emergencia que está viviendo con la masiva llegada de inmigrantes.
Ahora, Barroso decidió sumarse a la campaña por exigir una respuesta unánime de la UE a la problemática. "El problema de Italia tiene que ser percibido como un problema de toda Europa. Tenemos que reaccionar de manera adecuada. Europa no puede mirar hacia otro lado cuando hay barcos que se hunden y se destrozan cientos de vidas", agregó.
El presidente de la CE indicó también que es necesaria la "redistribución del peso" de la recepción de inmigrantes entre los otros países y recordó que el año pasado llegaron a Europa 332.000 inmigrantes y que el 70% de las peticiones de asilo se recibieron en cinco países: Alemania, Francia, Suiza, Reino Unido y Bélgica.
Durao Barroso afirmó que la Comisión Europea está trabajando para poner en marcha un mecanismo a nivel europeo que funcione mejor en el tema de la inmigración y añadió que es necesario que Europa se mueva con "solidaridad y generosidad".
En tanto, la Comisión de Justicia del Senado italiano dio ayer un primer paso para eliminar el delito de inmigración ilegal en Italia, con la aprobación de una enmienda presentada por el partido Movimiento 5 Estrellas (M5S). El subsecretario de Justicia, Cosimo Ferri, anunció la aprobación de la enmienda, que contó con el apoyo del Gobierno de Letta.
En Italia la inmigración ilegal está tipificada como delito desde 2009 y puede ser sancionada con multas de entre 5.000 y 10.000 euros, toda vez que la ley prevé un proceso ante el juez en el que las personas en situación irregular podrán ser expulsadas de forma inmediata.
Ese futuro es el que tendrán los sobrevivientes del último naufragio en Lampedusa, el cual según cifras actualizadas causó 302 muertes aunque la cifra podría ascender a 390 ya que los rescatistas continúan sacando cuerpos del mar.
Los cadáveres descansan en féretros en la pequeña isla italiana y ante ellos se arrodilló el primer ministro Letta, quien anunció que se les rendirá un funeral de Estado.
Por su parte, el presidente francés, François Hollande, -que enfrenta un conflicto interno por la inmigración de gitanos- propuso un plan de acción articulado sobre la prevención, solidaridad y protección de los refugiados. En una entrevista con Le Soir-Nouvel Observateur-De Standaard, dijo que "el drama involucra a toda Europa" y que la UE "no puede tolerar ver frente a sus costas a gente morir en condiciones terribles para huir de la miseria o las guerras".
Sin embargo, Francia expulsará este año a 21.000 inmigrantes. De acuerdo con cifras del Ministerio francés de Interior, en los ocho primeros meses del año el país expulsó a 18.126 sin papeles y se estima que el número a final de año será de 21.000. El 18% de las expulsiones corresponden a rumanos gitanos.
La cuestión de los gitanos caldeó el clima en el Parlamento Europeo donde esa minoría fue estigmatizada por diputados antieuropeos que acusaron a los padres de esas familias de convertir a sus hijos en ladrones o prostitutas. "Tenía verdaderamente vergüenza de estar ahí escuchando lo que decían", se quejó la comisaria europea a cargo de Justicia y Derechos Fundamentales, Viviane Reding Reding, que creyó necesario recordar ante el pleno que "los gitanos son seres humanos".
| Agencias AFP, EFE y ANSA |


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