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Europa contra reloj para cerrar acuerdo con Grecia
Mariano Rajoy
Sin lugar a dudas, el tema más candente es la crisis griega.
Grecia tiene hasta el próximo jueves para presentar un plan que se ajuste a los requerimientos de la troika en concepto de reducción del déficit público y deuda. Sin embargo, a esta altura todos saben que, tal y como está la situación económica mundial y la griega en particular, Grecia no alcanzará los objetivos. Desde el FMI y la propia troika reclaman un alargamiento de los plazos (piden dos años más) para que el país pueda lograr alcanzar los objetivos marcados. Se habla incluso de una nueva quita. Los analistas apuestan a que finalmente el país recibirá más tiempo. Lo contrario sería condenar a Grecia a salir del euro, algo a lo que parecen no estar dispuestos, al menos en el corto plazo, el resto de los miembros de la eurozona, sobre todo teniendo en cuenta que el posible efecto contagio a otras economías como la española y la italiana no está para nada controlado.
El primer ministro griego, Antonis Samaras, aseguró este fin de semana al periódico local Kathimerini que el país llegará a un acuerdo con la troika antes de la cumbre. Los líderes europeos esperan el jueves tener sobre la mesa el informe para discutir el desembolso de un nuevo tramo de ayuda, la extensión del programa de ayuda y la sostenibilidad de la deuda.
También, obviamente, se hablará de España en la cumbre. El Gobierno de Mariano Rajoy se resiste a pedir al BCE que active el programa OMT de compra de deuda, considerado un rescate internacional para el país. Los analistas del Credit Suisse no esperan que España busque apoyo externo de forma inmediata y, de hecho, el fin de semana hubo trascendidos de que pedirá la ayuda en noviembre, mientras que los expertos de Barclays siguen pensando que España pedirá la línea de crédito preventiva «en las próximas semanas, pero pensamos que una petición inminente, que podría discutirse en la cumbre, se retrasará a las elecciones de Galicia del día 21» (el próximo domingo también hay elecciones en el País Vasco). Claro que también ponen el acento en la importancia de las subastas de deuda del Tesoro español de hoy y el jueves, tras la rebaja de calificación la semana pasada por parte de S&P.
Por el momento, la posibilidad de que España solicite un rescate a corto plazo parece haberse enfriado, no tanto por los intereses políticos del Gobierno español sino por la negativa de Alemania y sus socios satélites (Holanda y Finlandia), cuyos gobiernos no parecen dispuestos a afrontar el desgaste que para sus intereses electorales puede suponer un nuevo rescate de un país de la eurozona. De modo que hasta que no sea imprescindible, estos países pueden retrasar la petición de ayuda de España, que requiere unanimidad.
Como viene siendo habitual en la eurozona, los problemas no se afrontan ni se resuelven, los acuerdos no se respetan y cada Gobierno de la región privilegia sus intereses.


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