4 de enero 2012 - 00:00

Europa preocupada por nacionalismo en Hungría

José Manuel Durao Barroso
José Manuel Durao Barroso
Bruselas - La Unión Europea se declaró ayer «muy preocupada» por el vuelco nacionalista en Hungría. La reforma constitucional impulsada por el premier Viktor Orban está bajo la lupa y si surgieran pruebas de violación del derecho comunitario se activarán procedimientos de infracción que prevé la UE, advirtió el vocero de la Comisión Europea, Olivier Bailly.

El funcionario dejó entrever la irritación por las treinta leyes que reescribieron la Constitución húngara. En particular, Europa quiere evaluar «las consecuencias jurídicas» sobre la libertad de prensa y de religión, sobre los derechos de la mujer y la independencia de los jueces, así como del Banco Central. En tanto, Hungría se puede olvidar de reanudar las negociaciones con la Unión Europea y el FMI para ayudas financieras por entre 15.000 y 20.000 millones de euros pedidos para estabilizar el florín, en caída libre en los mercados internacionales.

Manifestación

Así, mientras en Hungría crece la protesta por el vuelco autoritario (entre 70.000 y 100.000 personas se manifestaron en la capital, Budapest, contra la mayoría gubernamental) ayer en Bruselas se recordó que uno de los dogmas de la Unión Europea es la independencia de los bancos centrales. «No deben recibir indicaciones de los gobiernos» afirmó Bailly, quien remarcó que los delegados de la UE y el FMI se fueron de Budapest en diciembre pasado interrumpiendo como protesta las negociaciones preliminares para la concesión de ayudas. Y «todavía no se decidió» si comenzará la fase de negociación formal, inicialmente prevista para enero. Un intento para destrabar el estancamiento, directamente con la dirección del FMI, lo hará el 11 de enero el negociador húngaro Tamas Fellegi, que viajará para tal fin a Washington.

Las leyes impulsadas por Orban son «potencialmente violatorias» de una serie de principios fundacionales de la Unión Europea, pero si es verdad que el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso y los vicepresidentes Viviane Reding (Justicia) y Olli Rehn (Asuntos Económicos) han presionado en las últimas semanas al Gobierno húngaro y es también verdad que Orban avanzó, y desde Bruselas todavía no llegó un «alto» estricto.

Bailly explicó que se adoptará una posición política cuando los expertos de la Comisión hayan examinado en detalle las treinta leyes (de una decena de páginas cada una) aprobadas y apena vigentes. Pero el riesgo es que todo concluya como con la «ley-mordaza» lanzada a principios de 2011: con retoques que no impidieron la clausura de la popular emisora «Klubradio», de la oposición, con la excusa de una redistribución de las frecuencias. Sobre ese episodio, la UE anunció que estará vigilante.

El arma de Bruselas podría ser frenar el plan de ayudas financieras pedido por Budapest, pero el mismo Bailly recuerda que las nuevas leyes de reforma constitucional «han sido aprobadas por un parlamento legítimo» y se podría accionar sólo si se verificara una violación del derecho europeo. Y en todo caso deberán ser los gobiernos quienes «deban emitir las conclusiones» como comenzó a hacerlo hoy el canciller francés, Alain Juppe que le pidió a la Comisión Europea analizar lo que definió «un problema».

Agencia ANSA

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