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“Evita, la viuda de Perón”
Para no abundar demasiado, se leen cosas aún menos halagadoras para el kirchnerismo en latitudes latinoamericanas o en España, donde las críticas se suelen dotar de mayor condimento ideológico, con frecuentes alusiones a, por ejemplo, un enigmático pasado montonero de la Presidenta.
Sería absurdo presumir animosidad anti-Argentina o atribuir peores armas a los medios locales opositores que a los oficialistas a la hora de aprovechar cuanta nota sea publicada en el exterior que favorezca a su causa. Cierto es que los medios kirchneristas corren con desventaja en esa estrategia, simplemente porque casi no son hallables notas u opiniones publicadas en el exterior favorables a su causa. El oficialismo argentino se debe conformar con alguna esporádica publicación en diarios de izquierda de circulación limitada en Europa y la prensa surgida bajo gobiernos de la región amigos de Cristina, que tienen éxito dispar.
Incluso, se dan paradojas, como observar a medios cristinistas celebrar algún elogio prodigado cada tanto en una gran capital, como una reciente nota laudatoria en el Wall Street Journal al perfil que adquirió YPF desde su estatización gracias, según el periódico, a la mano de Miguel Galuccio. Tiempo antes, ese mismo medio había publicado un extenso informe sobre el conflicto Gobierno-Clarín, en el que apeló a una decena de fuentes, todas favorables al multimedios, varias de ellas con relación contractual con el órgano de prensa sometido, según el texto, a la hostilidad del Ejecutivo.
La ignorancia supina, la desidia y los intereses en juego (para los que hallar un contraejemplo ideal en el exterior resulta muy útil) tienen su espacio en cualquier periodismo, pero están lejos de explicarlo todo.
Por un lado, el lobby en el exterior, las organizaciones de periodistas y de empresas periodísticas, y el liderazgo en el mercado informativo cumplen su papel a la hora de conseguir rebote en medios del mundo, un reflejo que a su vez es celebrado en formato de noticia por los mismos medios que ayudaron a generar tal percepción en el exterior, completando un círculo perfecto.
Sin embargo, el oficialismo argentino tiene mucho por preguntarse acerca de su mala imagen en la prensa internacional, la que tiene repercusión ineludible en, por ejemplo, decisiones de inversión. Está comprobado que para una mirada somera sobre la región, la Argentina y Venezuela son casi lo mismo. Y sin embargo, cualquier análisis serio podrá marcar diferencias tanto en el respeto del juego democrático como en las decisiones económicas, mucho más "revolucionarias" (y revulsivas para el mercado) en el caso de Caracas que en el de Buenos Aires. Acaso, el ensimismamiento, el conformarse con consignas simplistas repetidas entre partidarios y la política de bloquear el acceso a la información pública esencial también expliquen apariciones burdas como la del prestigioso Zakaria.
@sebalacunza
*Disponible en http://globalpublicsquare.blogs.cnn.com/2014/01/11/is-argentina-trying-out-the-5-point-economy-wrecking-plan/


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