24 de enero 2014 - 07:47

“Evita, la viuda de Perón”

Se trata de uno de los analistas "progresistas" más influyentes de Estados Unidos, según afirman diversas encuestas. Fareed Zakaria, nacido en Bombay y doctorado en Harvard, escribe en Time y es columnista de la CNN. Un perfil exitoso apenas manchado por un plagio reciente a una nota de la revista New Yorker, por el que pidió disculpas.

El pasado 12 de enero, Zakaria anunció ante las cámaras de CNN que ese día abordaría "una propuesta rara: Argentina". Bajo el título "Cómo arruinar tu economía en cinco pasos", el analista explicó la realidad de la otra punta del continente, a la que comparó con la de Venezuela. Zakaria consideró que la Argentina cumple la siguiente receta: atacar los grandes negocios, generar hiperinflación, poner en crisis su moneda, abusar de los subsidios y transformarse en una dictadura.

A la hora de hablar de la dictadura, Zakaria mencionó que Cristina de Kirchner "reprimió a los medios" e "hizo circular rumores de una reforma de la Constitución para buscar un tercer mandato". Dicho esto, dio paso a tramos de la película "Evita" protagonizada por Madonna, para luego mencionar que la Presidenta trata de imitar a "la viuda populista del expresidente Perón, hecha famosa en los escenarios y las pantallas".

Con lo cual quedaron claras dos cosas: que Zakaria no tiene la menor idea de la historia argentina del siglo XX y que tampoco vio el musical que utilizó para adornar su informe, cuya primera escena es el funeral de Evita.

Zakaria cerró su opinión recomendando un "excelente artículo" de The Wall Street Journal -WSJ, el diario de más ventas de EE.UU.- que básicamente divide a Latinoamérica en dos. Color verde para los países que dan al Pacífico, "que abren sus economías con gran éxito": Chile, Perú y Colombia, y colado allí quedó México. Rojo, en cambio, para los que dan al Atlántico: "Venezuela, Brasil y la Argentina, que cierran sus economías y restauran el populismo". Bolivia, que no tiene salida a ningún océano, tuvo mala suerte y quedó en el sector colorado; pero peor les fue a Paraguay, que cerró 2014 con un crecimiento de los más altos de su historia, y a Uruguay, lo cual suena a un sacrilegio para el país y su presidente, que tienen fascinada a la revista The Economist (prima ideológica británica del WSJ de Manhattan).

Podríamos extendernos hacia la estadística de la "Unidad de Inteligencia" de The Economist que clasificó a más de un centenar de países según el riesgo de protesta social que corren en 2014. El lugar del oprobio (nivel cinco de cinco, lo que en términos irónicos en el Reino Unido califican como "shit list") le tocó a la Argentina junto con naciones como Siria (guerra civil, más de 100.000 muertos), Sudán (400.000 desplazados), Irak (allí protestan, al parecer, no piqueteros sino milicias de Al Qaeda) y Egipto (dictadura militar en auge).

Para no abundar demasiado, se leen cosas aún menos halagadoras para el kirchnerismo en latitudes latinoamericanas o en España, donde las críticas se suelen dotar de mayor condimento ideológico, con frecuentes alusiones a, por ejemplo, un enigmático pasado montonero de la Presidenta.

Sería absurdo presumir animosidad anti-Argentina o atribuir peores armas a los medios locales opositores que a los oficialistas a la hora de aprovechar cuanta nota sea publicada en el exterior que favorezca a su causa. Cierto es que los medios kirchneristas corren con desventaja en esa estrategia, simplemente porque casi no son hallables notas u opiniones publicadas en el exterior favorables a su causa. El oficialismo argentino se debe conformar con alguna esporádica publicación en diarios de izquierda de circulación limitada en Europa y la prensa surgida bajo gobiernos de la región amigos de Cristina, que tienen éxito dispar.

Incluso, se dan paradojas, como observar a medios cristinistas celebrar algún elogio prodigado cada tanto en una gran capital, como una reciente nota laudatoria en el Wall Street Journal al perfil que adquirió YPF desde su estatización gracias, según el periódico, a la mano de Miguel Galuccio. Tiempo antes, ese mismo medio había publicado un extenso informe sobre el conflicto Gobierno-Clarín, en el que apeló a una decena de fuentes, todas favorables al multimedios, varias de ellas con relación contractual con el órgano de prensa sometido, según el texto, a la hostilidad del Ejecutivo.

La ignorancia supina, la desidia y los intereses en juego (para los que hallar un contraejemplo ideal en el exterior resulta muy útil) tienen su espacio en cualquier periodismo, pero están lejos de explicarlo todo.

Por un lado, el lobby en el exterior, las organizaciones de periodistas y de empresas periodísticas, y el liderazgo en el mercado informativo cumplen su papel a la hora de conseguir rebote en medios del mundo, un reflejo que a su vez es celebrado en formato de noticia por los mismos medios que ayudaron a generar tal percepción en el exterior, completando un círculo perfecto.

Sin embargo, el oficialismo argentino tiene mucho por preguntarse acerca de su mala imagen en la prensa internacional, la que tiene repercusión ineludible en, por ejemplo, decisiones de inversión. Está comprobado que para una mirada somera sobre la región, la Argentina y Venezuela son casi lo mismo. Y sin embargo, cualquier análisis serio podrá marcar diferencias tanto en el respeto del juego democrático como en las decisiones económicas, mucho más "revolucionarias" (y revulsivas para el mercado) en el caso de Caracas que en el de Buenos Aires. Acaso, el ensimismamiento, el conformarse con consignas simplistas repetidas entre partidarios y la política de bloquear el acceso a la información pública esencial también expliquen apariciones burdas como la del prestigioso Zakaria.

@sebalacunza


*Disponible en http://globalpublicsquare.blogs.cnn.com/2014/01/11/is-argentina-trying-out-the-5-point-economy-wrecking-plan/

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