3 de mayo 2012 - 00:00

Evo calma a Rajoy y le promete pagar la estatización

Militares custodian las oficinas centrales de la Transportadora de Electricidad en Cochabamba, mientras militantes cuelgan carteles celebrando la medida.
Militares custodian las oficinas centrales de la Transportadora de Electricidad en Cochabamba, mientras militantes cuelgan carteles celebrando la medida.
La Paz y Madrid - Los Gobiernos de La Paz y Madrid emitieron señales ayer de un probable entendimiento para indemnizar a la firma Red Eléctrica de España (REE), que hasta el lunes estuvo a cargo de la Transportadora de Electricidad (TDE), principal red de transmisión de energía. En tanto, el Ejecutivo de Mariano Rajoy consiguió un apoyo retórico de su par norteamericano y de las autoridades de la Unión Europea, que expresaran su «preocupación» por la nacionalización anunciada por Morales.

El ministro boliviano de Energía, Juan José Sosa, indicó que comunicó al Gobierno de Rajoy que dialogará con REE para reconocer sus inversiones en TDE. El funcionario comentó que habló en términos «bastante amistosos» con su colega español de Industria, José Manuel Soria, uno de los más enfáticos al condenar la expropiación de YPF por parte de la Argentina, anunciada el 16 de abril. «Le expliqué que sí nos íbamos a sentar y vamos a contratar una empresa que haga la valoración de todos los activos que tiene la empresa. Vamos a tratar en una mesa, a ver cuáles son las inversiones», indicó.

«Nuestro punto de partida es el precio que ellos pagaron» cuando se privatizó TDE, agregó Sosa, y añadió que también se considerará que en 16 años muchas líneas de transmisión cumplieron su vida útil. La empresa Unión Fenosa compró TDE por 39 millones dólares en 1997 y asumió pasivos con el Estado por 70 más. Asimismo, REE indicó que entre 2002 y 2011 sus inversiones superaron los 88 millones de dólares.

Morales, acosado por protestas indígenas y sindicales, dijo que en este caso expropió porque las inversiones en TDE sumaron sólo u$s 81 millones en 16 años, cifra que calificó de insuficiente. El texto de la expropiación, criticada por buena parte de la oposición boliviana (ver aparte), dice que se pagará a REE tras «un proceso de valuación a ser realizado por una empresa independiente (...) en el plazo de 180 días hábiles».

Si bien el ministro español de Economía, Luis de Guindos, remarcó que las estatizaciones son «fundamentalmente negativas para los países» que las deciden, las reacciones en Madrid fueron más sonoras en los medios de prensa. Los tres principales diarios, El País, El Mundo y ABC, coincidieron en calificar la estatización de TDE como un «expolio» inspirado en la expropiación de YPF.

«El populismo desaforado que ha puesto de moda la presidenta argentina, Cristina Fernández, es un pésimo ejemplo para todo el continente», aseguró ABC. En la misma dirección apuntó el diario socialdemócrata El País. «Por desgracia, se extiende por América Latina la idea de afianzar regímenes carismáticos a costa de expoliar propiedades privadas o de otros países».

Para el centroderechista El Mundo, afín a Rajoy como ABC, «la nueva expropiación añade presión al Gobierno (español) y lleva a pensar que la respuesta a Kirchner por YPF no ha sido la adecuada».

A su vez, el presidente de la Cámara de Comercio Española en Bolivia, José Luis Muñoz, declaró que la expropiación de TDE «genera desconfianza», pero que esa entidad respeta las leyes bolivianas. Agregó que la Cámara espera una «rápida y justa negociación» para el pago de una adecuada indemnización, solicitud que también hizo el embajador de España en La Paz, Ramón Santos.

Ante las críticas, Sosa, el ministro de Energía, afirmó que Bolivia tiene que intervenir cuando no hay inversiones para dar continuidad a un servicio, y agregó que el de TDE es un caso diferente al de Repsol. «Como usted ve, una de cal y otra de arena para España», comentó.

Un día después de anunciada la medida, Estados Unidos afirmó: «Estamos preocupados por la decisión del Gobierno boliviano de nacionalizar TDE, que llega poco después del anuncio argentino (de expropiar las acciones de la española Repsol en YPF)», afirmó el vocero del Departamento de Estado, Mark Toner, en su conferencia de prensa diaria. «Este tipo de acciones contra los inversores extranjeros empañan verdaderamente el clima de inversión, sea en Bolivia, en la Argentina, o en cualquier otra parte. Ésa es nuestra preocupación», subrayó.

La reacción de EE.UU., el primer país inversor en Bolivia, es similar a la expresada ayer por la Comisión Europea, que ayer manifestó también su «preocupación» por la expropiación.

Agencias DPA, EFE, AFP y ANSA; y Ámbito Financiero

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