14 de agosto 2009 - 00:00

Ex operadores de Wall Street devinieron en “amos de casa”

 Nueva York - El ex gerente de proyectos Bob Short no vacila para definir qué trabajo es más difícil, su antiguo puesto en Nuveen Investments o su posición actual de «amo de casa»: «Esto es más difícil», señala Short, víctima de la recesión estadounidense que golpeó más fuerte a los hombres que a las mujeres en el mercado laboral. Este padre con tres niños de los suburbios de Chicago es parte de una nueva oleada de familiares que deben quedarse en casa luego de perder sus empleos por la crisis del sector financiero. Ahora está lidiando a tiempo completo con la preparación de almuerzos, organizando programas y llevando a sus hijos a sus actividades.

El desempleo afecta más a hombres que a mujeres: tres de cada cuatro trabajos perdidos en Estados Unidos eran desempeñados por hombres. El número de familias en las que las mujeres son el principal sostén dio un gran salto desde que comenzó la recesión. «No hay cifras oficiales de cuántos agentes de Wall Street devinieron en amos de casa y resulta difícil conocer la cantidad de padres que se quedan en sus casas porque muchos no quieren admitirlo», indicó Ron Mattocks, un ex analista de fondos de alto riesgo. «Ellos dicen: Estoy buscando trabajo de forma activa. Es sólo cuestión de tiempo para que encuentre uno y las cosas vuelvan a ser como eran antes», agregó el autor del libro de inminente publicación «What One Dad Drinks When He Cant Afford Vodka» (Lo que un padre bebe cuando no puede costear vodka). A mayo pasado, el 5,4% de las esposas trabajadoras tenían un marido desocupado, comparado con el 2,4% registrado en el mismo mes de 2007, según la economista Heather Boushey del Centro para el Progreso Estadounidense. Aproximadamente 1 millón de familias en Estados Unidos tienen una esposa que trabaja, un hijo menor de 18 años y un esposo desempleado, según el centro.

«Con tantos empleos perdidos en tareas dominadas por hombres, desde Wall Street al sector de la construcción, el cambio al cuidado doméstico tradicionalmente realizado por mujeres puede ser problemático», dijo Andrea Doucet, profesora de la Universidad Charleston en Ottawa y autora de «Do Men Mother?» («¿Los hombres cuidan de sus hijos?»). «Resulta un reto si alguien es despedido y siente que va a perder esa identidad tradicionalmente masculina», añadió.

«La pérdida de identidad es poderosa. Cuando estás en casa, no recibes evaluaciones de tu desempeño. No hay happy-hour al final del día por cerrar un gran negocio, no hay proyecciones, no hay mucha gente que te dice: Gracias», aseguró Mattocks.

Para los padres de Wall Street, mucho depende de cuánto hayan recibido de las denominadas indemnizaciones. A modo de gran recompensa, ellos pueden decirse a sí mismos que están «jubilados», que están pasando más tiempo con su familia y que están tomándose un tiempo antes de volver a trabajar. Pero aquellos aquejados por las deudas padecen muchas, sino más, presiones que los padres desempleados con menos dinero, aunque sus atavíos pueden ser muy distintos.

Para Short, la parte más difícil de ser un padre en casa es lo azaroso de sus días después de haber dejado su puesto en Nuveen. «Hay mucha logística para poner en práctica. Uno está en práctica de patinaje, uno está en gimnasia, uno está en fútbol», explicó.

Roger Vandewater, quien se hizo cargo de sus dos hijos adolescentes en Duxbury, Massachusetts, después de perder su empleo como consultor de base de datos de servicios financieros en mayo, asegura que le resulta mucho más difícil concentrarse con tantas interrupciones domésticas. «Pensé que me iba a quedar un poco de tiempo para hacer cosas en la casa o trabajar en mi juego de golf. Nada de eso ocurrió aún», señaló.

Agencia Reuters

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