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Excelente muestra para redescubrir al gran Ernesto Deira
La muestra “Deira, más allá de la Otra Figuración” contribuye a redescubrir a un importante artista tanto al público conocedor como a las nuevas generaciones que aborden su obra.
El equipo curatorial del Departamento de Artes Visuales perteneciente al Instituto de Investigación en Arte y Cultura Dr. Norberto Griffa, coordinado por Mariana Aguerre, propuso revisitar la obra de este gran artista (Buenos Aires,(1926- París, 1986) reuniendo más de 100 obras entre pinturas, dibujos, bocetos, afiches, retratos que otros artistas hicieron de él para que no quede encasillado en ese extraordinario, fructífero, aunque corto período, llamado también "Nueva Figuración".
Esa primera muestra que los reunió en Peuser en 1963 estaba integrado por Deira, Macció, de la Vega, Noé, a los que se agregaron también Sameer Makarius y Carolina Muchnik, puede decirse que marcó un antes y un después en nuestra historia del arte.
La primordial preocupación de Deira fue la figura humana, es decir, el hombre y lo presentó con gestos apasionados, con una textura desbordante, con colores que gritan. Entre 1960 y 1962, realizó la serie "Campos de Concentración" que revela su horror ante el Holocausto. Oscuras, goyescas, los rostros espectrales, los cuerpos se apilan como una masa informe con rojos incendiarios que iluminan los fondos.
Noé, por supuesto gran conocedor de su pintura y de su pensamiento, dijo que "hay que hablar de la línea de Deira como elemento fundamental de su pintura, su dibujo es una forma de ser de su pintura y su pintura es una forma de ser de su dibujo". En sus dibujos la línea confluye con la escritura, muchas veces, citas literarias, ya que era un artista de vasta cultura, y según Noé, "el dibujo tenía el poder de ser un vehículo directo del pensamiento que funcionaba como la caligrafía"
Deira señaló que cuando sus cuadros estaban terminados, "los ligaba con los grandes temas de la humanidad, con la mitología, con la religión. Quizás el nombre ayuda al espectador pero es una guía que no se impone".
"Retratos Imaginarios" son imágenes "hechas con pedazos de gente que son imposibles de identificar con un nombre concreto" y tienen que ver con la fragmentación, con cuerpos cercenados, ojos vendados, bocas amordazadas, un reflejo de la situación que se vivía en nuestro país. "Imágenes de la Pasión", serie de 1976, remite al calvario de Cristo, obras sombrías así como "Identificaciones" (1971) revelan la imagen desgarrada del hombre.
En las obras de los 80 está el gran colorista que seduce con rojos y naranjas, la figura cubre la superficie del cuadro, la muestra estilizada, duplicada, imagen que puede asociarse con la danza. "Canta, oh Diosa, la cólera del Pélida Aquileo" (1984), ganó el Premio de la Fundación Fortabat en su primera edición. Cuadro complejo por la superposición de las figuras que parecen deslizarse, responde a un momento de gran serenidad que por supuesto estaba ausente en los comienzos de su quehacer.
Marina Aguerre, curadora de la muestra, señala que "el conjunto presentado propone nuevas lecturas, genera asociaciones y contribuye a redescubrir la obra de este prolífico y gran artista". Esto es válido tanto para el público conocedor como para las nuevas generaciones que aborden su obra.
"Me cuesta mucho pintar, sufro mucho, nunca sé lo que voy a hacer. Y sin embargo, me consta que un cuadro es algo tan obsoleto como las florcitas que se guardan en un libro. Lo único que uno puede llevarse de una exposición es un estímulo, una provocación". Afortunadamente, la obra de Ernesto Deira continúa estimulándonos y provocándonos.
Clausura el 23 de septiembre. (Valentín Gómez 4838. Caseros, frente a la estación).


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