30 de mayo 2011 - 00:00

Exigencias ambientales ponen en riesgo el 22% de las exportaciones

Cada vez más, el acceso de las ventas externas agroindustriales a los mercados desarrollados estará restringido por las exigencias ambientales: «El 22% de las exportaciones argentinas va a estar bajo presión, en el corto plazo», alertó Gustavo Idígoras, exagregado agrícola ante la Unión Europea.

«El monto que podría estar en riesgo para el país sería de unos u$s 15 mil millones», agregó Idígoras.

Esta cifra se calculó sobre la base de las exportaciones agroindustriales que se hicieron el año pasado a los países que hoy ya tienen exigencias en materia de sustentabilidad y que se harán más rígidas en los próximos años.

Éste es el caso de Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y Corea, con una cifra de u$s 9100 millones.

Idígoras es autor del estudio sobre sustentabilidad ambiental realizado en el marco del Programa de Inserción Agrícola (PIA), proyecto coordinado por la Sociedad Rural Argentina (SRA) y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). También lo integran el Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI) y el Centro de la Industria Lechera (CIL), con la colaboración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Se consideró el comercio con los países que tienen «políticas espejo» y que toman como referencia los marcos regulatorios de Europa o de Estados Unidos, como sucede con países de Medio Oriente, norte de África, Sudáfrica y Chile con u$s 5.700 millones.

En 2010, las exportaciones totales fueron de u$s 68.134 millones. Según Idígoras, la metodología para medir la sustentabilidad de los productos no es homogénea.

Muchos utilizan el modelo de Huella de Carbono, que mide las emisiones totales de Gases de Efecto Invernadero (GEI) expresada en dióxido de carbono (CO2). La medición se hace no sólo sobre la base de todos los procesos de la producción, sino también el transporte y la manera en que se desechan los residuos.

«No hay una metodología impuesta. Por eso existen certificaciones contradictorias. Pero es altamente esperable que haya consenso en esta materia en la próxima convención internacional de cambio climático», explicó.

Para ese momento es probable que tengan que establecerse compromisos de disminución de GEI en agricultura y ganadería, indicó.

Además, señaló la importancia de que la Argentina tenga una participación activa en este tipo de encuentros multilaterales. «Es importante que los consensos se construyan contemplando los sistemas productivos de cada país. De lo contrario, una vez que están cerrados los acuerdos es muy difícil revertirlos», alertó.

Christian Martínez, coautor del trabajo de sustentabilidad del PIA, contó un caso concreto de trabas al comercio por razones ambientales. «Una exportadora de arroz orgánico quiso introducir su producto en supermercados franceses y varias cadenas le contestaron que no les interesaba importar productos desde tan lejos, porque la contaminación del transporte se contraponía de la política de huella de carbono de la empresa».

A propósito, Rául Roccatagliata, director ejecutivo del PIA, señaló: «Las restricciones privadas, de grandes cadenas importadores, a veces son más exigentes que las reglamentaciones internacionales. Hay que estar atentos también a eso».

Según Idígoras, «hoy la certificación de sustentabilidad de los productos es una oportunidad. Sin embargo, en breve, se convertirá en una condición necesaria de acceso a los mercados».

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