3 de julio 2015 - 00:00

Expectativa de continuidad dio mesura salarial

Daniel Scioli
Daniel Scioli
La inusual intervención del Gobierno en la ronda de paritarias en plena etapa electoral tiene una sola explicación: la percepción entre los funcionarios de posible continuidad del oficialismo el año que viene. Sólo así se comprende que Cristina de Kirchner hubiese renunciado a un jubileo de aumentos salariales en los sectores público y privado que, en mayor medida, hubiese tenido que administrar en 2016 otro mandatario.

Un rasgo saliente de las gestiones de Néstor Kirchner y de su esposa, ya desde tiempos de Santa Cruz, fueron las medidas redistribucionistas hacia fin de cada año, con mayor énfasis en los períodos preelectorales. Esa premisa dejó de regir en marzo, cuando el ministro de Economía, Axel Kicillof, se puso al frente de la política salarial y operó para encarrilar los aumentos de este año en valores muy inferiores a los que marcaban las expectativas sindicales.

El fruto de esa intervención fueron, en la primera etapa de las negociaciones, los cierres de gremios afines al Ejecutivo en la línea del 27 por ciento. Y esta semana, cuando la ronda de discusiones entró en su recta final, con la difusión de acuerdos salariales por un año y medio, un plazo hasta ahora casi inédito en el historial de paritarias y que promete brindarle a la próxima administración un horizonte de tranquilidad en un área clave como el transporte público.

Llegar a esas definiciones le exigió al Gobierno pausar los primeros debates. Así, los acuerdos de gremios que en los últimos años fijaron la pauta para el resto, como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), se estiraron hasta mayo, cuando sus escalas salariales ya llevaban vencidas un bimestre.

La segunda intervención fuerte de los funcionarios se concretó en los últimos días, y hasta ahora prosperó gracias al amplio manejo de subsidios y compensaciones por parte del Ejecutivo. Con ese recurso encaminó la negociación de los empleados de Luz y Fuerza y la de los colectiveros de la UTA, y prevé hacer lo propio con los choferes de larga distancia de ese gremio y con los cuatro sindicatos ferroviarios.

La definición de la ronda de paritarias, aunque atravesada por dos paros nacionales (31 de marzo y 9 de junio) le permitió a Cristina de Kirchner encolumnar detrás de Daniel Scioli al grueso del sindicalismo peronista. A tal punto, que hasta opositores declarados como Hugo Moyano, Roberto Fernández (UTA) y Omar Maturano (maquinistas, La Fraternidad) mantienen nexos aceitados con el gobernador bonaerense.

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