"Ucrania está cansada de la guerra y hará todo lo posible para que la paz vuelva a nuestra tierra", aseguró ayer el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, quien se mostró dispuesto a ordenar a su Estado Mayor que declare un alto el fuego hoy en las regiones de Donetsk y Lugansk. La condición que puso es que, precisamente a partir de las 14.00 hora local, en Minsk, Bielorrusia, tenga lugar la esperada reunión del Grupo de Contacto (Ucrania, Rusia y la OSCE), que reanudó el lunes sus sesiones con presencia de representantes de los rebeldes prorrusos.
Poroshenko se reunió ayer en la cumbre de la OTAN con los presidentes de Estados Unidos, Alemania, Francia, el Reino Unido e Italia, que le mostraron su apoyo frente a lo que el líder norteamericano, Barack Obama, tachó de "agresión rusa".
Tras los recientes reveses en el campo de batalla, como la pérdida del aeropuerto de Lugansk, el asesor presidencial, Serguéi Kunitsin, reconoció que "Ucrania está desangrada, tanto material como financiera y militarmente". "Necesitamos un respiro. Es evidente que el conflicto va a quedar en cierta medida congelado, pero no tenemos otra salida, el país necesita una tregua", admitió.
En respuesta, los rebeldes emitieron ayer un comunicado conjunto de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk en el que exponen su propio plan de paz y se muestran dispuestos a declarar un alto el fuego a partir de hoy. No obstante, pusieron como condición que Ucrania suspenda los vuelos de su aviación militar sobre los territorios rebeldes. Y pidieron que la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) sea la encargada de supervisar el alto el fuego y la suspensión de los vuelos militares sobre Donetsk y Lugansk.
Desde el inicio de la ofensiva gubernamental contra los bastiones rebeldes en abril pasado ya ha habido varias treguas, pero estas fueron breves y respetadas a medias por ambos bandos. Ahora, la duda radica en si Poroshenko estará dispuesto a insistir en el plan de paz que anunció tras su victoria electoral en mayo, que incluye la rendición incondicional de los insurgentes, o se guiará por lo expuesto por el presidente ruso, Vladímir Putin.
Este último propuso el inmediato cese de los combates, un control internacional del alto el fuego, el repliegue de las tropas ucranianas de las proximidades de las ciudades y la suspensión de los bombardeos aéreos contra las poblaciones. Además, demandó un canje de prisioneros sin condiciones previas, la apertura de corredores humanitarios y la llegada de especialistas para la reconstrucción.
Mientras, los combates continuaron ayer en el este de Ucrania, donde los milicianos rebeldes intentan asediar y asaltar la segunda ciudad en importancia en Donetsk, Mariupol.
| Agencia EFE |


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