Experiencia all inclusive en crucero, con el Caribe como telón de fondo

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• POR EL MUNDO
Como en una secuencia de diapositivas, en un pestañeo se suceden paisajes idílicos de sitios como Cartagena de Indias, Curazao, Bonaire y Aruba. Sin embargo, lo mejor está sobre el agua...

En un contexto inflacionario como el actual y con un dólar que no encuentra su techo, es impensado para la mayoría de los argentinos planificar un viaje al exterior. Sin embargo, las oportunidades existen para quien las sabe buscar. Y si vienen con un valor agregado, mejor aún.

Experiencia premium

En este caso, la ecuación costo-beneficio cierra (ver cuánto cuesta), y el plus es nada menos que una experiencia única, que incluye: navegar las aguas del mar Caribe por destinos idílicos; dormir en un camarote con vista al mar; ir al teatro; salir a bailar; degustar propuestas gourmet elaboradas por Paco Roncero, uno de los mejores chefs del globo (dos estrellas Michelín y discípulo del gigante español Farrán Adriá); mirar el horizonte desde las alturas con un trago en la mano mientras se escucha el crujir de las olas; descubrir el grupo de las llamadas Islas ABC (formado por Aruba, Curazao y Bonaire, que pertenecen a las Antillas Menores); inmiscuirse en ciudades milenarias como Cartagena de Indias; y, por último (y como punto de partida), disfrutar de un verdadero servicio All Inclusive a bordo del majestuoso Monarch de la naviera de bandera española Pullmantur.



La travesía tiene su comienzo en Ezeiza, tras embarcar rumbo a Panamá en un avión de Copa Airlines (ofrece vuelos directos desde Buenos Aires, Rosario, Mendoza y Córdoba). Luego de siete horas de viaje, el primer consejo es intentar ocupar el poco tiempo ocioso antes de subir al crucero en algunos de los shopping céntricos de Panamá. Se consigue de todo a precios irrisorios. En particular, indumentaria, accesorios, calzado y tecnología.

A bordo

El barco recibe a los pasajeros en la ajetreada y enigmática ciudad de Colón. Allí, personal de la compañía Pullmantur entrega a cada viajante una tarjeta magnética que se transformará, desde el minuto cero, en la principal compañera de travesía. Como una llave maestra con la que se podrá ingresar al camarote, comprar a bordo, desembarcar y embarcar en cada puerto.

Ingresar al Monarch es toparse con un mundo adentro de otro. Allí, más de 2.600 pasajeros procedentes de distintos países, en su gran mayoría latinos, conviven diariamente con 800 tripulantes de todo el planeta que tienen dos rasgos en común: todos hablan y entienden el idioma español (es la única naviera que ofrece un producto 100% en castellano) y todos conocen a la perfección el arte del servicio personalizado. Prueba de esto es que la tripulación acaba de ser galardonada por noveno año consecutivo con el premio Excellence de Cruceros por su atención.

Una vez adentro del barco, lo ideal es descubrirlo, poco a poco, paso a paso. Y para ello no hay una regla. Hay que comenzar por alguna parte, y terminar quién sabe por dónde. Perderse una, dos y varias veces es esperable en una megaestructura que incluye 12 pisos, 10 bares, dos piscinas, 4 restaurantes, teatro, discoteca, comercios de todo tipo (libres de impuestos), gimnasio, casino, sala de juegos para grandes y chicos, etc.

En tierra

El primer día, el barco navega con destino a Cartagena, la parada inicial. Es el momento de descubrir rincones insospechados del barco, sentarse a tomar un refrigerio en el bar del último piso con una vista privilegiada de 360 grados, relacionarse con la tripulación, conocer las historias de alguno de los 146 cocineros de a bordo, charlar con personajes únicos e irrepetibles. Todos tienen algo para contar.

Cartegena I. Mural con la imagen de García Márquez.

También para contratar las excursiones en tierra. El abanico es inmenso y hay de todo y para todos los gustos y presupuestos: desde los tradicionales city tours, pasando por aventuras en camionetas 4x4, paseos en buggy, jet ski, snorkel, hasta salidas en bicicleta eléctrica, la última incorporación al portfolio de actividades de Pullmantur. En este último caso, los pasajeros pueden llegar al casco antiguo de Cartagena de Indias, visitar el parque natural Lac Bay en Bonaire, circular por el casco histórico de Curazao y conocer el arenal KoKone Beach, o deleitarse con las playas más bellas de Aruba como Eagle Beach y Palm Beach, para después ir hasta el Faro de California y terminar en Arashi Beach, un lugar de ensueño.

Cartagena II. Ciudad llena de colores, aromas y sabores.

A Cartagena el barco llega de noche, pero habrá que esperar hasta la mañana siguiente para conocer los secretos de esta bella ciudad colombiana con museos, manglares, oceanario, volcán de lodo y otras atracciones históricas. Lo mejor: La amurallada, que contiene el casco histórico y es Patrimonio de la Humanidad. Allí lo ideal es perderse entre casas coloniales, plazas, iglesias, museos y la alcaldía. El espíritu de Gabriel García Márquez ronda por todas partes. La ciudad ha sido escenario de películas y telenovelas.

Snorkel. Una de las actividades preferidas en Bonaire.

La próxima parada es mágica aun antes de descender a tierra. Se trata de Curazao. Despertar y observar las fachadas de las casas de colores que se renuevan cada seis meses para mantenerlas impecables, es sin dudas un espectáculo que merece un párrafo aparte. Curazao es considerado como uno de los mejores lugares para el buceo en todo el mar Caribe. Está a unos 50 km de la costa de Venezuela y pertenece al grupo de las islas de Sotavento de las Antillas Menores. Para acceder a las mejores playas es necesario preguntar, pues están escondidas en pequeñas bahías solitarias.

Aruba. Un destino que tiene todo: comercio, playas, historia y mucho más.

Al día siguiente aparece Bonaire en la hoja de ruta. Se trata de una diminuta isla rodeada por un arrecife que alberga una de las mayores riquezas subacuáticas del mundo. La última parada antes de emprender el regreso a Panamá es Aruba. ¿Quién no observó alguna vez la clásica postal de Eagle Beach, considerado uno de los mejores arenales del globo. O del Puente Natural, una imagen que acompaña casi cualquier folleto turístico de la isla. Aruba tiene todo, y como tiene todo es muy difícil descifrarla en una jornada. Lo mejor será contratar alguna de las excursiones y dejarse sorprender.

Ultimo día, navegación

A la hora del desayuno el cielo parece más diáfano y el mar más turquesa. La postal siguiente es mucho más bella que la anterior. Pero el tiempo es concreto. La ansiedad, o el deseo de que aquello que fue tan bello perdure para siempre hace todo más tangible. Pero no, el barco avanza. Es momento de entender que todo final tiene un principio, relajarse y, por qué no, repasar lo vivido. A esa altura habrá cientos de fotos, videos, anotaciones, instantes que vivirán por siempre.

CUÁNTO CUESTA

Embarcando en Panamá, desde: u$s747 por persona; tasas y propina incluidas.
Vuelo directo Buenos Aires-Panamá, por Copa Airlines (ida y vuelta), desde: $19.600

CUÁNTO SE CONSUME EN 7 DÍAS

• 28.000 huevos
• 20.000 latas de cerveza
• 8.000 botellas de agua
• 4.000 kilos de pollo
• 3600 kilos de carne vacuna
• 3.000 latas de gaseosa
• 3.000 kilos de papa
• 2.100 pizzas
• 2.000 kilos de salchichas
• 1200 botellas de vino tinto
• 800 botellas de vino blanco
• 800 kilos de manzanas
• 700 kilos de quesos
• 700 kilos de naranjas

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