1 de septiembre 2009 - 00:00

Explora Hatoyama cómo afrontar un desafío colosal

Yukio Hatoyama, electo primer ministro en Japón, camina delante de carteles con su rostro sonriente, en el comité central del Partido Democrático.
Yukio Hatoyama, electo primer ministro en Japón, camina delante de carteles con su rostro sonriente, en el comité central del Partido Democrático.
Tokio - El populista Yukio Hatoyama, quien arrasó en las elecciones del domingo en Japón, no tendrá tiempo de festejar su histórica victoria tras 54 años de hegemonía conservadora. El futuro primer ministro inició consultas ayer mismo para la formación de su próximo gobierno, tras haber prometido durante la campaña beneficios sociales, una mayor independencia de Estados Unidos y sanear la segunda economía más importante del mundo que atraviesa la peor recesión de la posguerra.

«La situación en Japón no me permite saborear mi felicidad. Muchos japoneses han sufrido por la política y por lo tanto quisieron que al Partido Democrático (PD) le vaya bien y quisieron un cambio en el Gobierno», dijo Hatoyama. «No tengo tiempo para estar diciendo lo hicimos, lo hicimos», explicó Hatoyama.

El político de centroizquierda -cuyo partido obtuvo 308 de los 480 escaños de la Cámara de Diputados- deberá armar un equipo de transición para organizar el cambio de Gobierno, pero dijo que no anunciará a su gabinete hasta que sea nombrado oficialmente primer ministro en una sesión especial del Parlamento, probablemente en dos semanas.

En este sentido, la elección más delicada, según Hatoyama, «es la del ministro de Finanzas», un cargo para el cual lleva ventaja Hirohisa Fujii, quien declaró anteayer a la televisión local que «la burocracia es un problema» y es preciso sostener al consumo, o sea la demanda interna.

Según la agencia de calificación internacional Moodys, el Partido Democrático prometió «cambios políticos radicales, ambiciosos e incluso idealistas. Llegan al poder en una fase de gran descontento popular y debilidad de las finanzas públicas». Para la consultora, una de las principales preocupaciones es la capacidad de conciliar «las prioridades políticas con los desafíos de la economía y la confianza del mercado».

Costo fiscal


Algunas medidas de amplio impacto social, como las ayudas a las familias y a los desocupados (que llegan al récord del 5,7% de la fuerza laboral), la eliminación de peajes y reducción de impuestos a las pymes (del 18 al 11%) tienen un costo fiscal estimado por el propio partido ganador en 16,8 billones de yenes (casi u$s 160.000) al año. Uno de los objetivos de los populistas para alcanzar esas cifras es terminar con el denunciado despilfarro burocrático.

En este sentido, algunos analistas indicaron que los planes de gastos de los populistas podrían dar un impulso a corto plazo a la economía, justo cuando ésta emerge de la recesión, pero están preocupados de que sus programas aumenten una deuda pública que ya equivale al 170% del producto bruto interno (PBI) del país. A su vez, datos reportados ayer muestran una caída en los sueldos y las ventas minoristas, lo que enfatiza la debilidad de la economía, aunque la producción industrial repuntó gracias a los planes globales de estímulo.

Incluso los inversores tuvieron una buena reacción a las elecciones de anteayer, con la Bolsa de Tokio que alcanzó ayer el máximo de las últimas siete semanas.

En tanto, la producción industrial de julio subió el 1,9%, y el consumo cayó un 2,5%, en la undécima merma consecutiva. El PD considera al consumo interno como eventual motor de la recuperación dada la caída de la demanda externa por la crisis global, siendo que las exportaciones representan históricamente el 15% del PBI japonés.

El primer ministro «in pectore», cuya familia es comparada con el clan Kennedy por la rica tradición en política, explicó que pretende «regular los excesos» del capitalismo.

Otra de las posturas que causa temor entre los conservadores es el anuncio de Hatoyama de favorecer la natalidad con ayudas económicas directas por hijo y la escolaridad gratuita hasta la universidad. También se propone aumentar el seguro por desempleo, apoyar a los ancianos y al sector más pobre.

A su vez, la llegada al PD también genera ciertas suspicacias en la comunidad internacional. La facción prevé revisar la Constitución pacifista de Japón para reconocer el derecho de la Nación a defenderse y dijo que la política exterior de Tokio era demasiado obsecuente con Washington.

Agencias Reuters, ANSA, AFP y DPA

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