12 de julio 2011 - 00:00

Facturas K: autopsia de una derrota que busca culpables

Daniel Filmus y Carlos Tomada, la fórmula K que padece las críticas de los kirchneristas.
Daniel Filmus y Carlos Tomada, la fórmula K que padece las críticas de los kirchneristas.
La derrota es una peste que se padece en soledad. Lo sabe, como otros perdidosos, Daniel Filmus que ayer, consolidada la victoria de Mauricio Macri, volvió a quedar a merced de las feroces críticas K que lo proclamaron de facto, como responsable del fracaso de la elección porteña.

El candidato, que bracea contra la hipótesis de que renunciará al balotaje -ayer lo negó con insistencia-, contribuyó a esa carnicería al objetar que en su búnker, el domingo al atardecer, los militantes de La Cámpora canten, en los festejos, la «marcha peronista».

Víctima de un fallido o una emboscada, Filmus fue interrogado sobre ese coreo -Pandora que desató Gabriela Cerruti al decir que no había sido lo más conveniente- con poco tacto: «Yo no acompañé la marcha peronista -dijo en Radio 10- porque creí que no era lo que se esperaba en ese momento».

Más tarde, en diálogo con este diario, dijo que ésa no fue su opinión, sino que consideró «una manifestación de alegría que los militantes canten la marcha». Así y todo, la polémica ya se había desatado en las redes sociales.

En rigor, el senador buscó un punto de equilibrio, habló para el mercado electoral que debe seducir para la segunda vuelta, pero generó quejas en el peronismo que, en general, lo observa como un trasplantado. Olvidan, claro, que fue nominado por Cristina de Kirchner.

Anteayer, antes de esa frase equívoca, Julio Piumato había traficado un reproche que en el PJ está siempre presente: «La mayoría de los fiscales del FpV los pusimos los gremios», dijo el moyanista vía TW. Es decir: que la tropa y la logística las aporta el peronismo.

Piumato, desplazado de las boletas K, se enfocó en el aporte de los gremios que colocaron a Alejandro Amor, que quedó tercero en la lista oficial del FpV, que encabezó Juan Cabandié y cuyo diseño, muy discutido, fue autoría exclusiva de la Presidente.

Las remanidas críticas sobre la «tibieza» de Filmus y su resistencia a inocularse el discurso K -le facturan, todavía, sus devaneos sobre el affaire Madres- reaparecieron ayer. Su referencia a la inconveniencia de la «marchita» sirvió como aditamento.

La autopsia de la derrota y los ecos de la paliza macrista perfilan varias incógnitas.

  • La batalla entre las colectoras K -la de Cabandié, la de Cerruti y la de Aníbal Ibarra- con su previsible faltante de boletas, que ubicó al nieto recuperado como ganador, más que duplicando a las otras dos variables, sienta el precedente del malestar de los sectores juveniles con Filmus y podría hacerse sentir, al igual que el desgano de buena parte del PJ y de los gremios, en la segunda vuelta cuando ya no estén en juego las bancas porteñas ni los cargos de comuneros. Ante eso, el balotaje podría ser fulminante. 

  • Asoma, a la distancia, otro factor en discusión: en diciembre debe elegirse al nuevo jefe del PJ porteño que ahora conduce Juan Manuel Olmos, patrocinado por Víctor Santa María. Ese sector del partido fue el único que empujó la figura de Filmus en el casting junto con Carlos Tomada y Amado Boudou. La derrota del domingo, salvo que en el balotaje el FpV supere con cierta holgura los 40 puntos, puede haber sepultado también la ilusión del ministro de Trabajo para presidir el partido.

  • Un segundo turno malo, por debajo del 39% (en 2007 sacó esa cifra luego de obtener 24 en la primera; si ahora logró 28, según el teorema K, debería estar por encima de los 41) podría barrer a la cúpula porteña: daña a Filmus como futuro candidato, desdibuja a Tomada en la carrera por la jefatura partidaria y aísla a la actual conducción Santa María-Olmos. ¿Qué rol tendrá Amado Boudou que hizo una preinstalación en Capital? El candidato a vice congeló la operación para hacer pie en la Capital una vez que fue nominado para la fórmula por Cristina de Kirchner. Podría, en caso de un revés el 31 de julio, volver a jugar en la Ciudad. 

  • El otro componente refiere a La Cámpora, que encabezó la lista K con Cabandié y lograba, hasta anoche, ubicar al menos ocho comuneros y además a Juan Carlos Dante Gullo, el «Canca», una especie de «tío» de los neocamporistas. Se quedó con un 14% de la torta general K, muy lejos del rabino Bergman, pero -en la lectura posdesastre- consolidado espacio en medio del desierto que inaugura la derrota.
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