19 de enero 2012 - 00:05

Famatina: incongruencias políticas aumentan tensión

Desde el 2 de enero, habitantes de Famatina realizan manifestaciones y caravanas para impedir el desembarco de la minera transacional canadiense Osisko Mining.
Desde el 2 de enero, habitantes de Famatina realizan manifestaciones y caravanas para impedir el desembarco de la minera transacional canadiense Osisko Mining.
La Rioja - Los habitantes de Famatina mantenían ayer la protesta para impedir el desembarco de la minera transnacional canadiense Osisko Mining en el cerro que le da nombre a la localidad riojana, donde habría grandes reservas de oro, tal como estaba acordado con el Gobierno de Luis Beder Herrera.

Con la permanencia del conflicto se plantean contradicciones políticas que alejan las posibilidades de acuerdo y hasta se vislumbran temores de violencia. El intendente local, el kirchnerista Ismael Bardogaray, rompió lazos con el gobernador oficialista -quien lo impulsó en su reelección al mando de su ciudad natal el año pasado- por su apoyo rotundo al proyecto de la transnacional canadiense y se puso al frente del reclamo.

«El pueblo de Famatina no quiere la actividad minera para nuestra región. La gente apuesta al turismo o a la producción de nueces, duraznos, uvas, peras», justificó Bardogaray.

Si bien Beder Herrera, allá por 2007, cuando todavía era vicegobernador de La Rioja -a punto de pasar al primer puesto del Ejecutivo con la destitución de Ángel Maza- impulsó en la Legislatura local la Ley 8.137 para prohibir la explotación a cielo abierto, durante los últimos años dio un giro sustancial en su visión sobre la minería; incluso, desde antes de las elecciones del 29 de mayo de 2011 que lo catapultaron con casi el 70% de los votos para un segundo período al frente del Gobierno.

El reclamo sostenido de los famatineños -con protestas y movilizaciones, y también oportunas adhesiones- en contra de la megaminería no admite debate: la misión de los lugareños es prohibirla en la localidad riojana. Suman como motor de fuerza el antecedente de 2006, cuando consiguieron evitar que se instale la firma Barrick Gold. Pararse de un lado o del otro define una posición política que poco tiene que ver con la minería como actividad productiva y con el cuidado del medio ambiente.

En 2008, Beder Herrera derogó la ley que prohibía la minería a cielo abierto, que él mismo había propuesto y que luego le permitió firmar el convenio con la empresa canadiense para la extracción en el cerro Famatina. El mandatario viró su rumbo antes de lograr el 70% en las urnas. También estaba claro el cambio de planes cuando Bardogaray profesó su alineamiento para mantenerse como intendente.

Otra muestra del vuelco prominero de Beder Herrera (previa a los comicios del año pasado) es la postura que tomó tras la sanción de la Ley de Glaciares en septiembre de 2010, cuando se sumó al listado de provincias abierto por San Juan que planteó la inconstitucionalidad de la norma nacional, a riesgo de manchar su incondicionalidad con el Gobierno de Cristina de Kirchner.

Lo que necesitó Beder Herrera para asumir en 2007 ya no le era imprescindible en 2011. Quizás hoy sea Bardogaray el que busca calcar esa estrategia.

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