20 de junio 2012 - 00:00

Fané y descangallado, Ahmadineyad busca un amigo en Sudamérica

Mahmud Ahmadineyad fue recibido ayer en el aeropuerto de El Alto por Evo Morales. El boliviano le regaló un «hermano presidente».
Mahmud Ahmadineyad fue recibido ayer en el aeropuerto de El Alto por Evo Morales. El boliviano le regaló un «hermano presidente».
Una aureola acompaña todas las giras latinoamericanas de Mahmud Ahmadineyad. Que no es, precisamente, un halo de santidad, sino la amenaza de un letal hongo nuclear, que precede y deja estela por donde pasa el presidente iraní. Mucho más en el periplo de esta semana, porque mientras Ahmadineyad visita por tercera vez Bolivia, va a Caracas para encontrarse por décima vez con Hugo Chávez, y recala después en suelo brasileño para el Río+20 (su primera visita oficial fue con Lula, en octubre de 2009), las conversaciones en torno al desarrollo atómico de Irán con los 5+1 (los cinco países del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, más Alemania) llegaron a un peligroso punto muerto en Moscú.

Mientras, dos tiempos de descuento toman envión. Por un lado, la entrada en vigencia este 1 de julio del bloqueo comercial y petrolero de la UE a Teherán. Esta sanción, promovida por EE.UU. y acatada ya por varios Estados, traerá un «parate» interno de proporciones. Que se agregará a una inflación al punto de desboque (21,5% en 2011); a la moneda local, el rial, cayendo el 40% en el primer trimestre de 2012 (bienvenidos al club); al desabastecimiento en productos básicos y a una mayoría de población joven, contestataria y crítica del régimen del ayatolá Jamenei.

El ayatolá, líder espiritual del país, es quien detenta el control político y recorta el poder a Ahmadineyad, para peor en la recta final de lame-duck. Después de ocho años en la presidencia, no se presenta para una re re en 2013. Son los embates del otro tiempo de descuento, el propio.

Por eso es que las giras a Latinoamérica edulcoran por un lado la imagen del presidente iraní, a pasos de la puerta de salida y, por el otro, hacen de porche de entrada para el «nuclearizado» Teherán, en momentos en que el resto del mundo le baja las persianas. Sin embargo, esa claridad de objetivos no disipa el gusto agrio y metálico que deja el paso de Ahmadineyad por la región. ¿A qué viene el iraní?, ¿quiénes integran su comitiva?, ¿qué inversiones promete?

Porque de su agenda por las bolivianas La Paz y Santa Cruz el día de ayer, su abrazo con el convaleciente Hugo Chávez en Caracas hoy o su presencia después en la multitudinaria reunión ecologista de mandatarios en Río de Janeiro quizás queden más fotos que información para los registros.

Aunque alguna conclusión puede aproximarse de los funcionarios que lo acompañan. Además del canciller Ali Akbar Salehi, viajan con el mandatario iraní dos vicepresidentes: el de Asuntos Ejecutivos, Hamid Baghaei, y el de Asuntos Internacionales, Ali Saeidlou.

Según la prensa local, Baghaei es uno de los confidentes e incondicionales de Ahmadineyad, a tal punto que el mismo presidente habría intervenido para que la Justicia dejase en suspenso un fallo de mediados de 2011 por enriquecimiento ilícito (Baghaei habría «bendecido» una compañía «amiga» con obras públicas por u$s 450 millones).

Tampoco este funcionario tiene la diplomacia consigo: declaró que el Imperio Otomano (Turquía) había llevado a cabo el genocidio armenio, yendo así en contra de la doctrina tradicional pro turca de Teherán.

En cambio, Saeidlou aporta algo más que esa incondicionalidad a ultranza o soltura en «mercados regulados»: es el encargado de enrolar a los latinoamericanos para la Cumbre de No Alineados a llevarse a cabo en Teherán (Irán preside el organismo), el 30 y 31 de agosto. De allí que haya estado de gira por Bolivia, Ecuador, Venezuela, Cuba y Nicaragua (los principales del ALBA), a fines de mayo, pocos días antes de la cumbre de OEA en Cochabamba, Bolivia.

De acuerdo con la boliviana Alejandra Prado, diputada por el opositor Convergencia Nacional, esa oportuna gira contribuyó para que en esa reunión de la OEA, Bolivia y Venezuela denunciasen el acuerdo de defensa interamericana TIAR, visto (algo que también proponen algunos asesores cercanos a Cristina de Kirchner) como demasiado pro Washington.

Dejá tu comentario