20 de julio 2016 - 00:00

Favor de Macri a la UCR: tensó la relación con socialistas

El Presidente dijo que el gobernador Miguel Lifschitz es el que tiene “menos vocación para coordinar y trabajar en equipo”. Nación debe millones a la provincia.

El presidente Mauricio Macri tensó ayer las relaciones con Santa Fe, al acusar al mandatario socialista Miguel Lifschitz de ser "el gobernador que tiene menos vocación para coordinar y trabajar en equipo".

La declaración confirmó las sospechas del propio Lifschitz, quien días atrás señaló que si bien tiene "una buena relación en lo institucional" con Casa Rosada, en lo personal no está "entre los más afines", como la bonaerense María Eugenia Vidal o el porteño Horacio Rodríguez Larreta (ambos, del PRO), "y varios gobernadores del radicalismo y del peronismo".

Macri adujo sentir que Santa Fe, "en vez de trabajar en equipo, quiere no asumir responsabilidades y echarle la culpa al Gobierno", y agregó: "Me parece que es algo que venían haciendo desde hace muchos años y ahora creo que es una inercia que llevan".

Días atrás, Lifschitz dejó claro que durante la era kirchnerista, "la defensa que se hizo de Santa Fe y las posiciones firmes que se tomaron, como ir a la Corte -Suprema de Justicia de la Nación por la devolución del 15% que Casa Rosada retenía para financiar a la ANSES-, nos pone en una situación de ventaja frente a las otras -provincias-, que gracias a ese fallo se presentaron" y arreglaron un retorno escalonado. Además, el gobernador disparó: "A veces, tener posición firme es mejor que la obsecuencia ante los funcionarios de turno".

El trasfondo de este cruce tiene una pata económica y otra política. La primera está marcada por cuatro temas: la devolución de la coparticipación -se conformó una comisión para diagramar los pagos que Casa Rosada ralentiza-, la apertura de ciertas importaciones sensibles a Santa Fe, el tarifazo, y el combo de blanqueo de capitales con pago de sentencias jubilatorias, que según el distrito es ambiguo en cuanto a estabilizar la caja previsional de Nación con las que mantienen como propias algunas provincias.

La pata política es el tironeo por la postura de la UCR, que a nivel nacional forma parte de Cambiemos y en el plano local, gobierna en Santa Fe junto a los socialistas, de manera ininterrumpida y desde 2007, bajo el paraguas del Frente Progresista. Casa Rosada busca el quiebre de esa alianza para el año próximo y la adhesión plena de los radicales junto al PRO.

En las últimas semanas, el intendente de Santa Fe y titular de la UCR nacional, José Corral, zigzagueó entre definiciones a favor de Cambiemos, y la posterior bajada de tono a la idea. De hecho, mencionó el caso de los Panama Papers, algo que no gustó en el entorno del jefe de Estado.

Lifschitz fue más hábil y recién el mes pasado, tras semanas de declaraciones de radicales y de funcionarios del PRO, participó con Corral de un acto y expresó: "Obviamente hay diferencias políticas en algunos temas, pero respetamos la independencia y autonomía de los partidos, y buscamos profundizar los acuerdos y los consensos". Así, dio por terminado un tema que estallará en 2017.

Macri, que se cruzó ayer con Lifschitz durante un almuerzo de la Corporación Andina de Fomento, dijo que con la intendente de Rosario, Mónica Fein -también socialista-, "se puede trabajar mejor". El exgobernador (2011-2015) y actual diputado provincial del FP, Antonio Bonfatti, destacó: "Es una pena que desde el poder central se repitan prácticas que contribuyen a la división entre los argentinos". En tanto, la diputada nacional socialista Alicia Ciciliani manifestó que "es muy ingrato para Santa Fe" que el Presidente "no entienda que el diálogo institucional es nuestra cultura política, además de la decencia".

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