23 de junio 2009 - 00:00

Ferias americanas top surgen por crisis (y moda)

Ferias americanas top surgen por crisis (y moda)
Las ferias americanas han resurgido con la crisis financiera. En épocas de inestabilidad económica, los argentinos parecen más decididos a cuidar sus bolsillos. Los comerciantes aseguran que las ventas aumentaron un 20% respecto del año pasado. Además, se ha producido un cambio en el tipo de clientes que se acercan.

«En los últimos meses se ha visto más público de clase alta que en otros tiempos», aseguró Javier, de El Baúl de Valentina, ubicado en Godoy Cruz y Santa Fe. En los locales se pueden conseguir prendas de marca, con poco uso y a precios baratísimos. Botas de calidad con caña alta oscilan entre los $ 50 y $ 150 al igual que las carteras de cuero que difícilmente superan los $ 100, en comparación con las prendas nuevas que tienen un piso de $ 350 en ambos rubros.

Comerciantes del sector afirman que las ferias más exclusivas han incrementado sus ventas casi en un 20% respecto de 2008. «Hoy vienen en busca de prendas de marca, buscan lo más exclusivo y en muchos casos lo más caro», indicó Javier, dueño de la feria, quien señaló que aumentó notablemente la difusión de este tipo de locales, lo que produjo un gran éxito en el primer cuatrimestre de 2009.

Al parecer, el público se ha volcado hacia otras tendencias más económicas. Hoy sorprende saber que entre los principales compradores en ferias americanas están los hombres. «En general buscan ropa retro o vintage y son los más decididos», explicó el comerciante. En El Baúl de Valentina aseguraron que los actores son un público recurrente en el local. «Rodrigo Guirao Díaz, Darío Lopilato y Sofía Gala vienen siempre en busca de cosas nuevas y con mucha onda».

Una de las ferias de moda es Juan Pérez, ubicada en Marcelo T. de Alvear al 1400. Allí se puede ver movimiento de gente todo el tiempo, pero se acrecienta notablemente durante los fines de semana. El local está dividido en diferentes sectores, según la calidad, las marcas y los precios de sus prendas. La parte más exclusiva requiere un vendedor para acceder, donde están los diseñadores internacionales. Se pueden conseguir carteras de Louis Vuitton, trajes de Dior, Polo by Ralph Lauren, Yves Saint Laurent, Moschino, entre otras exclusividades en excelente calidad y con precios accesibles.

La ropa de primeras marcas nacionales también es de las más buscadas por los compradores. Se pueden conseguir pantalones a $ 40 que en cualquier local rondarían los $ 200. «Vienen diseñadoras como Jazmín Chebar, Paula Cahen D'Anvers con sus modistas para ver los modelos de los 80 y se inspiran en diseños antiguos para su nueva colección», explicó Paulette, dueña del local Juan Pérez.

En las ferias americanas más exclusivas consideran a los proveedores de ropa como socios. «Nosotros consignamos las prendas; a medida que se venden se les paga un porcentaje», aseguraron desde el rubro. Las comisiones dependen del valor de las prendas y oscilan entre un 30% y un 50%. Los clientes de clase alta buscan ropa diferente y de buena calidad; por eso se inclinan por este tipo de negocios. «Es divertido, es una manera de tener siempre el guardarropa a la moda y con diseños exclusivos», aseguró Paulette.

La galería 5ta. Avenida es la feria más antigua de la Capital. Generaciones enteras han recorrido sus tres pisos en busca de alguna prenda, pero hoy ya no corre la misma suerte. En sus pasillos casi desolados los vendedores aseguraron que las ventas están más complicadas y en algunos casos afirmaron que se redujeron en un 100%. «Desde enero que acá no tocamos la caja», indicó una de las vendedoras preocupada, que mientras recorre la vidriera con su onda retro comentó que «la gente sólo trae ropa para vender, pero las ventas casi no existen».

«En la galería hay mucha variedad de prendas, hay que buscar mucho para encontrar artículos de calidad», comentó Juan Manuel al salir de un local donde compró una campera con abrigo. «Hoy las ferias se están manejando con un público más exquisito que requiere un mejor servicio; una buena feria debe cumplir cada vez más requisitos», comentó uno de los encargados de un local ferial en Belgrano. Es que una feria no es juntar ropa vieja y exponerla, es saber diferenciar las prendas, elegir aquellas de calidad, las primeras marcas y además saber exponerla.

Por su parte, una de las costumbres más arraigadas en las ferias es el «regateo». «Tener un negocio de este tipo es agotador porque siempre se lucha con los clientes que quieren que les bajes todos los precios, a lo que casi siempre accedemos», aseguró el dueño de la feria El Baúl de Valentina, con tres sedes en la Capital. Aunque también reconoció que es un gran negocio, porque la ropa siempre se recicla, lo que se usó hace dos años, en cinco va a volver a ser moda. «La moda es una rueda», argumentó Javier.

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