Los principales mercados bursátiles del mundo permanecieron cerrados en el comienzo de la semana financiera, una conducta que también compartió la plaza argentina, inactiva por el aniversario de la Revolución de Mayo.
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El mercado local deberá soportar en el día de la fecha el comienzo de un paro de 48 horas que encabeza la Asociación Bancaria, una medida de fuerza que suele acotar la liquidez en todas las franjas del sistema financiero. Eso sí, la huelga del 12 de mayo pasado no había tenido un impacto significativo tanto en la Bolsa porteña como en el MULC. Es que en esa oportunidad, el paro coincidió con el pedido de Aurelius Capital para bloquear los pagos del Bonar 2024, un accionar que desveló la parsimonia habitual de los asuetos bancarios.
Fue una jornada sumamente atípica para las pizarras globales: con feriados en Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido, los inversores que salieron al ruedo apuntaron sus cañones hacia el mercado español, que dio el domingo un inédito giro a la izquierda en los comicios regionales y municipales.
La peor derrota del Partido Popular en veinte años fue recibida con un descenso del 2,01 por ciento en el Ibex madrileño, aunque todo sucedió en medio de una lógica retracción de negocios, ante la falta de referencia de sus similares europeos. Para gran parte del mercado, el fin del bipartidismo español y la buena elección de los "indignados" son cúmulos de inestabilidad política en la península ibérica, que ya comenzaba a exhibir señales de vida en materia económica.
La tendencia se replicó en el resto de los recintos europeos: Milán acusó una merma del 2,09 por ciento, mientras que París lo hizo en un 0,50 por ciento.
Por otro lado, Grecia mantiene a los inversores en el borde de sus asientos. El Gobierno helénico reiteró durante el fin de semana que no pagará al FMI el vencimiento del 5 de junio próximo si no se alcanza antes un acuerdo con los acreedores. De esta manera, la Bolsa de Atenas padeció un fuerte repliegue del 3,11 por ciento en la sesión bursátil, arrastrada por un retroceso de hasta el 6 por ciento en las acciones del sector financiero.
La incertidumbre política se sintió en el precio del euro, que se estacionó en la barrera de los u$s 1,096, estableciendo un mínimo en casi un mes.
El deterioro de la moneda común europea responde a las declaraciones de la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, quien adelantó que el ajuste de las tasas de interés aterrizará en el mercado antes de fin de año. La banquera central sostuvo que la primera economía del mundo correría riesgos de sobrecalentarse si se posterga el endurecimiento de la política monetaria, deslizando que no se necesitan alcanzar los objetivos propuestos para el empleo y la inflación para acometer dicha medida. Por lo tanto, el dólar se anticipó al endurecimiento y siguió ganando terreno frente al euro.
Otro recinto que permaneció abierto durante la jornada fue la Bolsa de San Pablo, donde índice Bovespa toleró un ligero declive del 0,43 por cien-to. El dólar, en tanto, anotó un leve aumento del 0,09 por ciento, hasta los 3,0979 reales.
En una operatoria corta por la andanada de feriados, el mercado paulista se enfocó en el ruido que rodea al gabinete de Dilma Rousseff. La mandataria había anunciado el último viernes un ajuste de u$s 23.000 millones en las cuentas federales, en un evento que no contó con la presencia del ministro de Economía, Joaquim Levy, alimentando las versiones de posibles discrepancias dentro del Gobierno. El propio Levy tuvo que salir a negar los trascendidos, serenando a los inversores brasileños.
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