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Fiesta inaugural marcada por el color y danzas autóctonas
Chile deslumbró con una ceremonia inaugural en el Estadio Nacional de Santiago que tuvo un gran impacto, ya que conjugó un gran nivel tecnológico en luces y fuegos de artificio, con acrobacia y danzas autóctonas.
El colorido espectáculo de 20 minutos, denominado "El corazón del fútbol", comenzó en medio de una noche fría con un Estadio Nacional en penumbras y una recreación en video de la capital chilena, donde un ciudadano en medio de la calle encuentra un balón para comenzar a dominarlo.
Un puntapié de este hombre a la pelota desató un mágico viaje a los 12 países presentes en el torneo de selecciones más antiguo del mundo.
Luego de ese recorrido virtual por Sudamérica, además de México y Jamaica, asociaciones de la Concacaf invitadas por la Conmebol, el Hoko, un ritual guerrero pascuense, se apoderó del escenario, un momento mágico de la apertura que despertó el delirio de los espectadores.
Con tambores y caracolas una danza ancestral tradicional de los guerreros de Isla de Pascua, en el Pacífico chileno, representó una lucha por la pelota. Varias mujeres mitad pájaro y mitad luchadora entraron en escena volando en globos, acompañadas por la música del español Salvador Niebla. En el campo, 24 bailarines de la compañía de teatro española "La Fura del Baus" danzaron bajo el embrujo de sofisticadas luces multicolores, mientras se formaba un enorme cilindro con unas gigantescas llamaradas para formar el trofeo de la Copa América. Así, y en medio de espectaculares fuegos artificiales, el show fue creciendo en intensidad a medida que se acercaba el principal motivo que tiene en vilo a este país de 17 millones de habitantes: el fútbol.


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