Moscú - Al presidente ruso Dmitri Medvédev le llega el momento de un gran balance al acercarse el fin de su primer año de mandato, el 7 de mayo. El sucesor de Vladimir Putin asumió hace un año con el objetivo de reforzar el estado de derecho y la democracia en el país más grande del mundo. Muchos aún dudan que el abogado de 43 años realmente desee las reformas. Sin embargo, Medvédev marca cada vez más la pauta y se lo hace cada vez más difícil a sus rivales.
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Ahora incluso enfrenta a los enemigos más duros de Putin, al conceder justamente al diario opositor Novaya Gazeta, donde trabajó hasta su asesinato en 2006 la periodista Anna Politkovskaya, la primera entrevista a un periódico en su mandato. Aseguró que está contra el principio de «salchicha en vez de libertad». En un discurso ante defensores de los derechos civiles este miércoles, el mandatario también criticó la ley de Putin sobre organizaciones no gubernamentales.
Admitió que la labor de defensores de los derechos humanos y ecologistas es obstaculizada por las autoridades rusas. Agregó que esto demora el fortalecimiento de la sociedad civil. Anteriormente, Medvédev vetó las reforzadas leyes de Putin sobre medios, extremismo y espionaje. Un cambio de legislación impulsado por él, que pretende simplificar el registro de los partidos, fue aprobado el miércoles en la Duma estatal.
Según los expertos, estos sólo son pequeños pasos y el gran paso para la liberalización aún brilla por su ausencia. Los escépticos que acusan a Medvédev de ser una marioneta de Putin sindican al abogado de haber apoyado en el pasado estas «leyes duras» en su calidad de estrella política.
Una de las cuestiones más controvertidas en los círculos políticos rusos es si Medvédev se alejará de las iniciativas de su amigo Putin. Después de todo, a diferencia de éste, Medvédev criticó las violaciones de la ley electoral. Exigió el castigo de empleados públicos corruptos y criticó al Gobierno dirigido por Putin por trabajar con demasiada lentitud en época de crisis.
Los analistas creen que hay una disputa en curso entre el campo liberal de Medvédev y las fuerzas autoritarias de Putin. Sin embargo, hasta ahora faltan pruebas reales para ello. «Putin sólo pasó un poco a segundo plano», señaló un diplomático en Moscú. Agregó que la dupla gubernamental Medvédev/Putin sigue unida. Algunos ven en ambos la voluntad para modernizar el país.
«El Kremlin entiende que sólo mediante su modernización puede cumplir su objetivo de convertir a Rusia en un actor importante en el mundo», señaló un diplomático occidental. En la entrevista con el director de Novaya Gazeta, Dmitri Muratov, Medvédev pidió paciencia. Agregó que para muchos rusos, el término «democracia» de los años 90 está relacionado con los dolorosos recuerdos del derrumbe económico bajo el mandato del presidente Boris Yeltsin.
Algunos críticos, como el ex millonario petrolero Mijail Jodorkovski y algunos defensores de los derechos humanos, admitieron recientemente que con Medvédev hubo algunos cambios positivos en Rusia. Jodorkovski, en su calidad de ex jefe del consorcio de Yukos, debe responder nuevamente ante la Justicia por desfalco y lavado de dinero.
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