La política someterá a un nuevo test de fuerza, que puede ser definitorio para su futuro, a estas PASO no queridas hoy por casi ningún partido o candidato. Quizás en ese ejercicio esté hoy una de las diferencias estratégicas mas importantes que dividen a Cambiemos de Cristina de Kirchner. Los primeros quieren quitarle a la elección que viene el próximo domingo el rol definitorio que le quiere dar la expresidente y prefieren hablar de sólo una encuesta que tendrá cambios que perfeccionarán sus efectos en octubre.
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Por lo demás, la última semana antes de las PASO ratificará, con errores y aciertos, el camino que cada candidato se fijó. Conviene, entonces, un repaso de último momento sobre lo que habrá que esperar en estos días.
Mauricio Macri y Cristina de Kirchner eligieron desde el vamos polarizar uno con el otro y por diferentes motivos. Macri se abrazó a esa idea porque pensó que con eso licuaba el resultado que podría obtener la expresidente en la provincia de Buenos Aires, único distrito donde el kirchnerismo esta realmente en una competencia de poder. Cristina de Kirchner lo hizo exactamente por lo contrario: para intentar transformar su resultado provincial en uno nacional y tener así herramientas para pelearle a los gobernadores de su partido al menos la apertura a una discusión interna en el PJ sobre liderazgos, algo que hoy todos le vedan a ella. No hay un solo cacique del peronismo real de todo el país que hoy esté dispuesto a sentarse con la expresidente a tomar un café; a lo sumo todos se entretienen con peleas previas, como la puja de liderazgos entre Juan Schiaretti y Juan Manuel Urtubey. todo antes de la gran final que el peronismo deberá tener con miras a 2019.
Cambiemos, sea cual fuere el resultado, deberá replantear sus realidades internas después de esta elección. Por lo pronto hay una gimnasia de campaña que deberá ajustarse. Toda la estructura interna, especialmente la que aportan radicales y gente de Elisa Carrió, considera que la estrategia del timbreo, elevada por los filósofos del macrismo casi a un nivel de ejercicio espiritual, está agotada. Quien quizás la esté sufriendo más es la propia gobernadora María Eugenia Vidal (ver nota página 9), que además del agotamiento sufre críticas por no poder ocuparse las 24 horas de la gestión. Es la consecuencia de no haber decantado de otra forma la elección de la lista de candidatos a senadores y diputados en ese distrito, incluso en contra de la voluntad de la propia Vidal. Se insiste en algo que ya se mencionó hace tiempo en este diario: la gobernadora y Elisa Carrió deben soportar demasiado peso para solucionar los problemas que el propio PRO se creó.
Dentro de ese juego en Cambiemos los radicales también vienen lanzando otra advertencia. Hasta ahora acataron todos los roles que el macrismo les impuso para esta campaña bajo el diseño de Jaime Durán Barba y la supervisión de Marcos Peña. Está claro que un radical de ley nunca tomará en serio que le ordenen mencionar la palabra "equipo" en cada frase que pronuncie o eliminar del discurso los temas que cada día les indique el comité de campaña, según vayan transcurriendo las noticias. Lo hacen en la UCR primero porque no están dispuestos a sacar los pies del plato (algo que no sucederá ni siquiera en el próximo mandato presidencial, porque en realidad las relaciones dentro de Cambiemos se manejan mejor que lo pensado por la mayoría) y segundo porque saben lo que tienen que hacer en campaña mucho antes de que se los diga Durán Barba. Esa lealtad de los radicales, de todas formas, tiene límites a discutir en octubre y un espacio para hacerlo después de esa fecha, el Congreso. El reparto de fuerzas será renegociado recién en ese momento.
Otra postal. Con la creación de las PASO apareció la coincidencia de campaña con la peregrinación a San Cayetano. Hoy habrá allí movimientos sociales que después marcharán a Plaza de Mayo. Se podrá ver a sindicatos de la CGT, la CTA y ATE mezclados luego en la plaza con la Corriente Clasista y Combativa y también grupos de izquierda, todos fundidos en medio de una campaña electoral para aportar a la confusión que normalmente suelen proveer todos esos grupos.
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