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Fiplasto: ¿las culpas son propias o ajenas?
Leyendo las perspectivas de la reseña, y salvo la observación en torno a los problemas de abastecimiento por cuestiones climáticas y unas cuestiones técnicas que no amplía (eventos ocurridos durante el último trimestre), parece presentar un panorama "optimista": "La sostenida demanda de nuestros productos... permite esperar una buena recuperación en línea con nuestras proyecciones". "En cuanto al mercado de muebles... ha retomado su vigor con buenas perspectivas para la empresa". Frente a esto, ¿qué nos dicen los números?: al finalizar el segundo trimestre había acumulado ganancias por $ 1,6 millón, ahora terminado el nonamestre pierde $ 2.778.742. ¿Qué pasaba doce meses atrás?: ganaba $ 9,8 millones. En el corazón de su negocio, el hardboard, tanto las ventas como lo producido en los primeros nueve meses contables fueron los volúmenes más bajos desde 2002 (12% y 16% debajo de los promedios respectivos desde entonces; los datos sobre la producción de piezas de muebles son los menores desde que los suministra, 2012). Pasando al balance, buen control de costos, mejor de gastos, y desmadre en la carga financiera. Sin dudas, los problemas citados al comienzo pesaron, pero, ¿justifica eso que hayan sido éstos los peores nueve meses contables -y primera pérdida- desde 2012?


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