La zona superior del cuadro otorga una explicación directa acerca de la evolución operativa en estos nueve meses. Y comienza por mostrar un total de ingresos nítidamente superior a los del año anterior, con $ 92,6 millones facturados, contra $ 79,6 millones de 2009.
Que de haberse mantenido el mismo margen de utilidad, en uno y otro año, otorgaba a Fiplasto una suma bruta que reflejara ese mayor movimiento. Sin embargo, en ambos casos se alcanzó una ganancia casi igual y estando por arriba de los $ 18 millones. Una especie de fórmula nociva: tener que vender más, para ganar igual (en ciertos casos, menos). Y son unos tres puntos de beneficio bruto los que quedaron atrapados dentro de la suba de «costos». Trabajó con más del 23% en 2009; ahora apenas llegó al 20% sobre lo vendido. En el segmento «gastos» se evidenció una buena gestión, austera, que mantuvo cifras bastante similares con 2009, a pesar del mayor giro del negocio. Y el saldo «operativo» volvió a resultar muy parejo en ambos años, algo más de $ 8 millones.
Luego, en zona baja, las erogaciones por lo « financiero» le otorgaron el plus de diferencia en favor de 2009, como para arribar a utilidad «ordinaria» en $ 2,1 millones, cuando lo actual se adelgazó a no más de $ 750.000. El fisco cobró lo suyo, llevándose todo lo ganado en nueve meses y algo más -$ 810.000- para que la línea final luzca con pequeño desnivel adverso de $ 50.000. Ejercicio que transcurre en blanco, hasta aquí, con estructura que sigue en buenas condiciones y estable. Para esperarla.


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